La Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) renovó su compromiso con la Declaración de Principios para la Observación Internacional de Elecciones, a dos décadas de su adopción, durante la reunión anual celebrada del 8 al 12 de diciembre en Ginebra, bajo el auspicio de la División de Asistencia Electoral de las Naciones Unidas.
Representantes de organismos intergubernamentales y organizaciones internacionales no gubernamentales revisaron los avances alcanzados y ratificaron la necesidad de mantener una observación electoral creíble, independiente y profesional como garantía de procesos democráticos legítimos.
En este contexto, el Director del Departamento para la Cooperación y Observación Electoral (DECO) de la OEA, Gerardo de Icaza, participó en paneles sobre la vigencia de la Declaración y los retos que enfrentan las Misiones de Observación Electoral en la región. Por su parte, Brenda Santamaría, jefa de la Sección de Observación Electoral del DECO, expuso la metodología aplicada por la OEA para evaluar la participación política de las mujeres en los procesos electorales.
La reunión acordó que en 2026 la OEA, a través del DECO, será responsable de organizar y coordinar la próxima Reunión de Implementación de la Declaración de Principios, coincidiendo con el 25 aniversario de la Carta Democrática Interamericana.
El Secretario General de la OEA, Albert R. Ramdin, destacó que las Misiones de Observación Electoral reflejan el compromiso de la organización con los principios de la Carta Democrática Interamericana y con la defensa colectiva de la institucionalidad democrática en las Américas. Subrayó que la celebración de la reunión en 2026 será un momento simbólico para reafirmar la vigencia de dichos principios en un contexto regional que exige fortalecer la confianza en los procesos electorales.
La OEA coloca así la observación electoral en el centro de su agenda, vinculando la Declaración de Principios con la defensa de la democracia y la institucionalidad, en un escenario hemisférico donde los desafíos persisten y la credibilidad de los procesos electorales continúa siendo un eje de debate.

