La revisión quinquenal del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) inicia esta semana en la sede de la ONU en un escenario marcado por advertencias sobre “territorio desconocido”, creciente desconfianza entre potencias y una retórica nuclear que, según Naciones Unidas, se vuelve “más frecuente” en medio de conflictos activos y el colapso de acuerdos que durante décadas limitaron los arsenales estratégicos.
El TNP, vigente desde 1970 y ratificado por 191 Estados, es considerado uno de los pilares centrales de la seguridad internacional. Su objetivo ha sido contener la proliferación, promover el desarme y garantizar el uso pacífico de la energía nuclear. Durante 54 años, ninguna arma nuclear ha sido utilizada en conflictos, manteniendo a Hiroshima y Nagasaki como los únicos precedentes.
Ese equilibrio enfrenta su mayor tensión en décadas. La expiración del acuerdo New START entre Estados Unidos y Rusia dejó al mundo sin restricciones legalmente vinculantes sobre los arsenales de las dos potencias que concentran la mayoría de las armas nucleares. En ese contexto, el Secretario General de la ONU, António Guterres, advirtió que el sistema internacional ingresó en un “territorio desconocido”.
Las dos últimas conferencias de revisión, en 2015 y 2022, concluyeron sin acuerdos sustantivos, reflejando fracturas entre Estados sobre prioridades, obligaciones y rutas posibles para avanzar en desarme y cooperación.
La revisión que inicia hoy y se extenderá hasta el 22 de mayo evaluará el cumplimiento del Tratado y la capacidad real de los Estados para sostenerlo en un entorno de seguridad deteriorado. La alta representante de la ONU para Asuntos de Desarme, Izumi Nakamitsu, subrayó que el encuentro ocurre en un “contexto extremadamente difícil” y advirtió que “la amenaza de uso de armas nucleares se está volviendo más frecuente, y no queremos que eso se normalice”. Añadió que “cuantos más Estados posean armas nucleares, mayor será el riesgo de que se utilicen por error”.
Nakamitsu insistió en que la conferencia “no será un simple trámite” y que los diplomáticos deben conducirla hacia un resultado que preserve “el futuro del orden nuclear en el mundo”.
La reunión se desarrolla bajo la tensión de la guerra en Oriente Medio, donde participan Estados con capacidades nucleares declaradas, no declaradas o sospechadas, lo que añade presión a un proceso ya marcado por la desconfianza global.
Además de las negociaciones formales, se realizarán eventos paralelos con gobiernos, agencias de la ONU, organizaciones civiles y grupos juveniles, reflejando el interés internacional en sostener mecanismos de contención nuclear. Las sesiones abiertas se transmiten en vivo por UN WebTV, permitiendo que audiencias globales sigan debates que podrían definir la arquitectura de seguridad nuclear en las próximas décadas.

