El Papa León XIV recibió este lunes 11 de mayo a los participantes del VIII Coloquio entre el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso y el Real Instituto de Estudios Interreligiosos, centrado en el tema “La compasión y la empatía humanas en los tiempos modernos”. En la audiencia, celebrada en la Sala Clementina del Vaticano, el Pontífice subrayó la necesidad de fortalecer la cooperación interreligiosa para enfrentar lo que calificó como uno de los desafíos espirituales más serios de la actualidad: la indiferencia.
El Papa definió la misión común de las tradiciones religiosas como la de “reavivar la humanidad allí donde se ha enfriado, dar voz a quienes sufren y transformar la indiferencia en solidaridad”. Señaló que la compasión y la empatía no son elementos secundarios, sino actitudes esenciales para la vida humana y para la acción social de las comunidades de fe.
Durante su intervención, León XIV destacó que tanto en la tradición musulmana como en la cristiana la compasión tiene su origen en Dios. Recordó que, para el cristianismo, Jesucristo es “la encarnación viva de la compasión”, y que esta se expresa en la capacidad de “sufrir con” quienes enfrentan condiciones de vulnerabilidad. Citó además el documento Dilexi Te, al afirmar que “el amor a los pobres es el sello distintivo evangélico de una Iglesia fiel al corazón de Dios”.
El Pontífice advirtió que la compasión y la empatía corren hoy el riesgo de diluirse. Señaló que, pese a los avances tecnológicos que han multiplicado la circulación de imágenes y testimonios, estos pueden generar insensibilidad. Retomó palabras del Papa Francisco al alertar que “nos hemos acostumbrado al sufrimiento ajeno”, lo que, dijo, alimenta una apatía creciente.
En su mensaje, León XIV también reconoció los esfuerzos del Reino Hachemita de Jordania en la atención a refugiados y en la asistencia humanitaria, destacándolo como un ejemplo de solidaridad en un contexto regional complejo.
El Papa llamó a cristianos y musulmanes a asumir una responsabilidad compartida para enfrentar la indiferencia y promover gestos concretos de paz, empatía y fraternidad. Subrayó que la compasión tiene la capacidad de “devolver la dignidad al otro” y pidió que el trabajo conjunto continúe dando frutos visibles.
El encuentro concluyó con un llamado a mantener el diálogo interreligioso como herramienta para fortalecer la cohesión social y responder a los desafíos humanitarios contemporáneos.

