En un acto con formato de informe legislativo, la diputada Dolores Padierna Luna, vicecoordinadora de Organización Legislativa de Morena en la Cámara de Diputados, utilizó su Segundo Informe de Labores para fijar postura política frente al momento que atraviesa el país: una disputa, dijo, entre dos modelos de nación y un escenario internacional que presiona la agenda interna.
Desde el arranque de su mensaje ante habitantes del Distrito 4 federal de Iztapalapa, la legisladora encuadró su intervención en clave territorial. Reivindicó su presencia en campo como eje de su gestión y marcó distancia con el trabajo exclusivamente legislativo. “Yo no soy diputada de escritorio. ¡Soy diputada de territorio!”, expresó, al detallar jornadas comunitarias, campañas de salud y acciones de mejoramiento urbano realizadas en su demarcación.
El informe transitó rápidamente del balance local a la narrativa nacional. Padierna sostuvo que su labor en San Lázaro responde a los principios de Morena y planteó que la política pública debe estar subordinada a las demandas sociales. “A la confianza que ustedes me brindaron en las urnas, yo les respondo con trabajo, con presencia y con compromiso”, afirmó.
En el plano legislativo, la diputada vinculó su desempeño con la consolidación de un nuevo modelo de país. Señaló que desde la Cámara de Diputados se impulsa una agenda orientada a la justicia social, el bienestar y la defensa de derechos, en contraste —según su planteamiento— con el periodo neoliberal. Bajo esa lógica, ubicó el debate político actual como una confrontación estructural. “México vive una disputa histórica entre dos proyectos de nación: uno enfocado en la soberanía, el bienestar compartido y la justicia social; y otro que representa los intereses de las élites conservadoras”, sostuvo.
El mensaje incorporó también respaldo explícito al Ejecutivo federal. Padierna destacó el papel de la presidenta Claudia Sheinbaum en la continuidad del proyecto político iniciado en 2018, al referirse a la construcción del “segundo piso de la transformación” a través de programas sociales, infraestructura y política salarial.
Uno de los momentos centrales del discurso se ubicó en el apartado internacional. En ese punto, la legisladora fijó una posición frente a las tensiones con Estados Unidos, particularmente en el contexto de la revisión del T-MEC y las presiones del gobierno encabezado por Donald Trump. “La soberanía no se negocia. Sí a la cooperación y al diálogo, pero jamás al sometimiento”, declaró, marcando una línea discursiva que conecta política exterior con narrativa interna.
El cierre del informe tuvo un tono de movilización política. Padierna llamó a fortalecer la organización social frente a lo que calificó como campañas de desinformación y acciones de sectores conservadores para frenar el proyecto en curso. “La transformación no se detiene. La transformación se organiza, se defiende y se profundiza”, afirmó.
Con ello, el informe no sólo funcionó como recuento de actividades, sino como plataforma para reforzar la narrativa de Morena en un contexto donde la agenda legislativa se entrelaza con la disputa política rumbo a la consolidación del proyecto de gobierno.

