Ciudad del Vaticano.— En un contexto internacional marcado por conflictos armados y tensiones en Oriente Medio, el Papa León XIV colocó la unidad entre las iglesias cristianas como una prioridad urgente, al sostener una conversación telefónica y enviar una carta al Papa copto-ortodoxo Tawadros II, en el marco del Día de la Amistad entre Coptos y Católicos.
El intercambio, informado por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, se centró en reforzar el diálogo ecuménico y relanzar esta jornada instaurada en 2013 para conmemorar el acercamiento entre la Sede de Pedro y la Sede de Marcos. Durante la conversación, ambas partes coincidieron en la necesidad de “superar cualquier obstáculo al diálogo de la fe y la caridad” y asumieron una “responsabilidad común en el anuncio del Evangelio y la promoción de la paz y la reconciliación”, con énfasis en regiones afectadas por la violencia.
En su mensaje, el Pontífice planteó que la unidad cristiana no puede seguir postergándose. Señaló que, frente a un escenario de guerras y divisiones, “los cristianos deben, más que nunca, comprometerse con la plena unidad”, al considerar que esta convergencia es clave para dar un testimonio conjunto en un entorno global fragmentado.
El posicionamiento se inscribe en la línea iniciada por su antecesor, el Papa Francisco, quien institucionalizó esta jornada tras retomar una propuesta del patriarca copto. León XIV retomó ese precedente y pidió que la conmemoración funcione como un mecanismo para reactivar el diálogo entre iglesias que históricamente han estado separadas por diferencias doctrinales.
La comunicación también incorporó referencias a hitos recientes en la relación entre ambas iglesias, como el encuentro de 2023 entre Tawadros II y Francisco, así como el reconocimiento de los cristianos coptos asesinados en Libia en 2015, integrados al Martirologio Romano como símbolo de comunión espiritual.
En la carta fechada el 4 de mayo, el Papa desarrolló el concepto de “amistad” como eje del vínculo entre comunidades cristianas. Afirmó que no se trata de un elemento simbólico, sino de un principio central de la fe que debe traducirse en acciones concretas. “No hay amor más grande que dar la propia vida por los amigos”, citó, al plantear que esta lógica debe guiar la relación entre iglesias.
El llamado incluyó también un componente institucional. León XIV expresó su expectativa de que la Comisión Internacional Conjunta para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas Orientales retome sus trabajos, suspendidos en los últimos años, con el objetivo de avanzar hacia una mayor convergencia doctrinal.
En paralelo, vinculó este proceso con la conmemoración del 1700 aniversario del Concilio de Nicea, al considerar que este tipo de ejercicios históricos pueden reactivar el objetivo de alcanzar una unidad visible entre las iglesias, sustentada en el bautismo común.
A la espera de un encuentro presencial con Tawadros II, el Pontífice reiteró su llamado a profundizar el diálogo y a consolidar un frente común frente a los conflictos globales. “La unidad arraigada en el único bautismo… ruego sinceramente que podamos alcanzar”, expresó.
El posicionamiento del Vaticano coloca el tema ecuménico en el centro de la agenda religiosa internacional, en un momento donde la fragmentación política y social también se refleja en el ámbito de las confesiones.

