El Papa León XIV visita una parroquia marcada por la vulnerabilidad y llama a hacer visible el Reino de Dios frente al avance del crimen

by Enlace Noticias

La visita pastoral del Papa León XIV a la parroquia de la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo, en el Quarticciolo —una zona del este de Roma afectada por fragilidades sociales y presencia delictiva— dejó un mensaje centrado en la responsabilidad comunitaria ante los problemas que desfiguran la vida cotidiana. El Pontífice presidió la misa vespertina acompañado por autoridades eclesiásticas locales y, ante cientos de fieles, planteó que la respuesta frente al mal debe ser la capacidad de anunciar un Evangelio que transforme la realidad.

En su homilía, el Papa retomó la figura de Abraham como ejemplo de quien se pone en camino aun en medio de la incertidumbre. Señaló que la fe implica abandonar seguridades y asumir decisiones que permitan descubrir nuevas posibilidades, del mismo modo que el patriarca dejó su tierra para encontrar una promesa que no podía ver de antemano. Advirtió que la tendencia a controlar todo impide reconocer aquello que puede convertirse en una oportunidad de crecimiento.

El Pontífice vinculó este llamado con el camino de los discípulos hacia Jerusalén, donde Jesús cumpliría su misión entregando la vida. Recordó que la Transfiguración mostró a los apóstoles un rostro luminoso en medio de la oscuridad, signo de que la Escritura se cumple en Cristo. A partir de esa imagen, pidió a la comunidad escuchar la voz que invita a seguir la lógica del amor sin condiciones y a renunciar a toda forma de defensa que derive en agresión.

La parroquia, afirmó, debe ser un espacio que sirva a la luz y a la alegría, especialmente en un territorio con problemas complejos. Bajo el lema “Hagamos comunidad”, la iglesia local ha impulsado acciones para fortalecer la pertenencia y la acogida. El Papa alentó a continuar ese trabajo y a convertirse en un punto de referencia para la justicia y el bien común en el barrio.

Durante su mensaje, destacó también la labor de los grupos juveniles “Magis”, que buscan formar a adolescentes en decisiones responsables y en una vida coherente con el Evangelio. Señaló que la comunidad ya refleja signos de esperanza y que la luz de la Transfiguración está presente en quienes creen en la capacidad transformadora de la fe.

Antes de concluir la jornada, el Papa exhortó a no ceder ante el desánimo ni la pérdida de motivación frente a un entorno marcado por dificultades. Insistió en que el testimonio cotidiano es la forma de hacer perceptible el Reino de Dios en los lugares donde se vive. Tras la misa, saludó a los fieles reunidos en el atrio y agradeció el compromiso de la comunidad.

La visita cerró con una imagen simbólica: mientras la oscuridad caía sobre el barrio, un niño recordó a su padre las palabras del Pontífice —“somos luz”—, síntesis del mensaje que León XIV dejó en una zona que enfrenta desafíos persistentes y donde la Iglesia busca mantener viva la esperanza colectiva.

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