En el Estadio Japoma de Duala, ante más de 120 mil asistentes, el Papa León XIV presidió la Misa del tercer día de su visita apostólica a Camerún y centró su homilía en el sentido del anuncio cristiano como fuerza capaz de transformar la historia. Desde el inicio, subrayó que el mensaje del Evangelio “cambia las mentes y los corazones”, y lo vinculó con los desafíos sociales, políticos y comunitarios que enfrenta el país.
El Pontífice reflexionó sobre el pasaje de la multiplicación de los panes y planteó una pregunta dirigida a todos los sectores de la sociedad: “¿Qué hacen?”. Explicó que la interpelación alcanza a familias, autoridades civiles, líderes religiosos y jóvenes, porque la necesidad humana —dijo— es compartida. Señaló que la respuesta no se encuentra en acumular, sino en compartir, afirmando que “hay pan para todos si se da a todos”.
León XIV insistió en que el hambre no es solo material. Identificó carencias de paz, libertad y justicia como necesidades urgentes y afirmó que cada gesto de solidaridad constituye un aporte real para quienes viven en contextos de violencia o precariedad. Añadió que el alimento espiritual es indispensable para sostener a las comunidades en medio del sufrimiento, y que la Eucaristía representa un signo de esperanza frente a las injusticias.
El Papa pidió reconocer a Cristo en quienes carecen de lo necesario y dirigió un mensaje específico a la juventud, a quienes llamó a ser protagonistas de su futuro. Los exhortó a multiplicar sus capacidades, rechazar prácticas que generan violencia y preservar valores comunitarios como la fe, la familia y el trabajo. Advirtió que las promesas de ganancias rápidas deterioran la dignidad y no contribuyen al progreso social.
En su llamado final, recordó que anunciar el Evangelio implica generar “signos de justicia en una tierra que sufre”, así como promover paz en medio de rivalidades y corrupción. Señaló que la misión cristiana consiste en convertirse en buena noticia para el país, con acciones que liberen de la indiferencia y fortalezcan la cohesión social.
La celebración en Duala marcó uno de los momentos centrales de la visita papal, en un contexto en el que el Pontífice ha insistido en la responsabilidad colectiva de enfrentar las crisis que atraviesa Camerún mediante decisiones que prioricen la vida, la reconciliación y el bien común.

