En la Basílica de Nuestra Señora de África, en Argel, el Papa León XIV encabezó un encuentro con la comunidad argelina en el que articuló un mensaje centrado en la oración, la caridad y la unidad, inspirado en cuatro testimonios presentados durante la ceremonia. El Pontífice destacó que, frente a contextos marcados por divisiones y violencia, la experiencia de convivencia pacífica entre cristianos y musulmanes en Argelia constituye un signo relevante para el mundo contemporáneo.
El Papa recordó que los mártires argelinos permanecieron fieles a la caridad incluso ante el riesgo de perder la vida, y subrayó que su testimonio continúa siendo una referencia para promover la reconciliación. “Frente al odio y a la violencia, permanecieron fieles a la caridad hasta el sacrificio de la vida”, señaló, destacando que su legado sigue dando fruto en las comunidades actuales.
Durante la ceremonia, el arzobispo de Argel, cardenal Jean‑Paul Vesco, dio la bienvenida al Papa y resaltó que la basílica es un espacio de encuentro donde nueve de cada diez visitantes son musulmanes, lo que refleja una convivencia cotidiana basada en el respeto. Una inscripción en el templo —“Recen por nosotros y por los musulmanes”— fue mencionada como símbolo de esta fraternidad.
En su mensaje, León XIV afirmó que Argelia posee “raíces muy profundas” y es heredera de una tradición cristiana que se remonta a los primeros siglos, marcada por figuras como san Agustín y santa Mónica. Señaló que esta memoria histórica es una invitación a ser signos creíbles de comunión y diálogo.
El Pontífice desarrolló su reflexión a partir de los testimonios presentados. Sobre la oración, citó a san Juan Pablo II para recordar que “el hombre no puede vivir sin orar”, y destacó que la oración une, humaniza y fortalece a las comunidades. En relación con la caridad, retomó la experiencia de una religiosa que trabaja con niños con discapacidad, subrayando que el servicio a los más frágiles es un espacio donde la misericordia transforma tanto a quien ayuda como a quien recibe apoyo.
En el eje de la unidad, el Papa evocó una inscripción de los mosaicos de Tipasa: “En Dios, la paz y la armonía pueden reinar en nuestro vivir juntos”, afirmando que la convivencia pacífica entre cristianos y musulmanes en Argelia es un signo que debe difundirse. Llamó a promover una reconciliación profunda de los corazones y a construir fraternidad desde la sencillez y la humildad.
Antes de concluir, León XIV utilizó la imagen del desierto argelino para recordar que “no se sobrevive en soledad”, y que la fragilidad compartida impulsa a la ayuda mutua y a la búsqueda de una paz verdadera que ningún poder humano puede garantizar.
El encuentro en la basílica mariana marcó uno de los momentos centrales de la visita del Papa a Argelia, primera etapa de su viaje apostólico a África, donde ha insistido en la necesidad de construir puentes en un contexto global marcado por tensiones y conflictos.

