Durante el vuelo de Roma a Argelia, en el arranque de su gira por África, el pontífice Papa León XIV delineó una postura directa frente a los cuestionamientos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al rechazar la confrontación política y centrar su mensaje en la condena a la guerra y la promoción de la paz.
Ante cerca de 70 periodistas que lo acompañan en el viaje, el Papa fue cuestionado por las críticas emitidas en su contra desde la red Truth Social. Su respuesta evitó el choque directo: “No soy un político, no quiero entrar en un debate con él”, afirmó, al tiempo que fijó una línea discursiva que mantuvo durante toda la conversación: “Sigo alzando la voz contra la guerra”.
El posicionamiento incluyó una de las expresiones más contundentes del diálogo a bordo: “Demasiada gente está sufriendo hoy, demasiados inocentes han sido asesinados y creo que alguien debe levantarse y decir que hay un camino mejor”. Con ello, el pontífice trasladó el eje de la discusión desde el plano personal hacia el escenario global de los conflictos armados.
En su intervención, el líder religioso insistió en que el mensaje del Evangelio no debe ser utilizado con fines políticos. “No creo que se deba abusar del mensaje del Evangelio como algunos están haciendo”, señaló, en una frase que marcó distancia frente a actores que, dijo, lo emplean con otros objetivos. Bajo esta lógica, reiteró que su papel no es intervenir en disputas políticas, sino promover el diálogo y el multilateralismo como vías para resolver conflictos.
El intercambio con la prensa dejó otra definición relevante: “No le tengo miedo a la administración de Trump”, afirmó al ser cuestionado nuevamente, al tiempo que insistió en que continuará pronunciándose “en voz alta” sobre la necesidad de frenar la violencia. La declaración colocó el énfasis en la autonomía del liderazgo religioso frente a presiones políticas.
El viaje, que se extenderá hasta el 23 de abril e incluye escalas en Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, fue descrito por el propio pontífice como una prioridad desde el inicio de su pontificado. En ese contexto, explicó que África representa un espacio clave para impulsar el diálogo interreligioso y la reconciliación, en referencia a la herencia de San Agustín.
Durante el recorrido en la aeronave, el Papa reiteró que el objetivo central de la gira es insistir en un mensaje único: “intentemos acabar con las guerras y promover la paz y la reconciliación”. La declaración fue dirigida, según precisó, a todos los líderes internacionales, sin distinción.
El contexto del vuelo también permitió visibilizar otro eje del discurso: la crisis migratoria. Entre los objetos entregados al pontífice destacó un fragmento de embarcación utilizada por migrantes en la ruta hacia Isla de El Hierro, una de las vías marítimas más utilizadas para llegar a España. El gesto colocó en la conversación la dimensión humanitaria del fenómeno, que el Papa deberá abordar en su próxima visita a territorio español.
Así, en su primer posicionamiento durante la gira africana, León XIV evitó el terreno de la confrontación directa con actores políticos, pero fijó una postura clara frente a la violencia global, al insistir en que el papel de la Iglesia es intervenir en el debate internacional desde una narrativa centrada en la paz, en un momento donde —según sus propias palabras— los conflictos se multiplican y las víctimas se acumulan.

