En su encuentro por la paz celebrado en Bamenda, Camerún, el Papa León XIV advirtió sobre la persistencia de la violencia en la región anglófona del noroeste y cuestionó la actuación de quienes, dijo, “fingen no saber que basta un instante para destruir, pero que a menudo no basta una vida para reconstruir”. El acto, realizado en la Catedral de San José, reunió a comunidades católicas, líderes tradicionales, representantes protestantes y musulmanes, así como a víctimas de desplazamiento y secuestro.
El Pontífice reconoció que la crisis anglófona, activa desde hace casi una década, ha provocado tensiones separatistas, violencia y desplazamientos, pero destacó que también ha generado cooperación entre comunidades religiosas que han conformado un Movimiento por la Paz para mediar en el conflicto. Señaló que, aunque acudió para anunciar la paz, encontró que las propias comunidades locales “la anuncian al mundo entero”.
Durante su intervención, León XIV llamó a mantener el trabajo conjunto y a no ceder ante la lógica de los grupos armados. Subrayó que la violencia destruye en segundos lo que requiere generaciones para reconstruirse y denunció que los recursos destinados a la guerra superan con amplitud los que se asignan a sanar, educar o reconstruir. Calificó esta dinámica como una distorsión que debe ser rechazada por toda conciencia responsable.
El Papa agradeció la labor de quienes atienden a personas afectadas por la violencia, destacando el testimonio de la hermana Carine Tangiri Mangu, secuestrada durante tres días en 2025. Señaló que la paz no se inventa, sino que se acoge mediante el reconocimiento del otro como parte de una misma familia humana.
En su mensaje, retomó la idea de que cada persona tiene una misión en la tierra y exhortó a continuar lo que llamó una “revolución silenciosa”, basada en acciones locales que buscan sanar y acompañar. Afirmó que la crisis no se ha convertido en un conflicto religioso y pidió mantener ese camino.
Antes de concluir, invitó a la comunidad a “seguir adelante sin cansarse”, insistiendo en que la paz requiere constancia y trabajo conjunto. En la explanada de la catedral, donde se liberaron palomas blancas como símbolo de paz, reiteró que todos han sido llamados a ser “obreros portadores de paz” en una región marcada por la violencia, pero también por testimonios de resistencia y cooperación.

