El Papa León envió un mensaje a la Pontificia Academia de Ciencias Sociales en el que advirtió que la concentración del poder tecnológico, económico y militar en manos de unos pocos representa una amenaza directa para la participación democrática y la estabilidad internacional. El pronunciamiento fue difundido al inicio de la sesión plenaria del organismo, que analiza el uso del poder, su legitimidad y su impacto en el orden global.
El Pontífice señaló que el ejercicio del poder no puede entenderse como un fin en sí mismo, sino como un medio orientado al bien común. Subrayó que la legitimidad de la autoridad no depende de la acumulación de recursos, sino de la sabiduría y la virtud con que se ejerce. En su mensaje afirmó que la templanza funciona como límite frente al abuso de poder y que la justicia y la fortaleza son indispensables para una toma de decisiones responsable.
Respecto a la democracia, el Papa advirtió que solo se mantiene funcional cuando se sustenta en la ley moral y en una visión integral de la persona humana. Sin ese fundamento, dijo, corre el riesgo de transformarse en una “tiranía mayoritaria” o en una estructura que oculte el dominio de élites económicas y tecnológicas.
En su análisis del escenario internacional, León destacó que las rivalidades estratégicas y las alianzas cambiantes están redefiniendo las relaciones globales. Señaló que un orden internacional estable no puede surgir únicamente del equilibrio de poder ni de una lógica tecnocrática. En este punto lanzó una de sus advertencias más contundentes: “La concentración del poder tecnológico, económico y militar en manos de unos pocos amenaza tanto la participación democrática de los pueblos como la concordia internacional”.
El mensaje también incluyó un llamado a renovar las instituciones y replantear los mecanismos de cooperación internacional bajo el principio de subsidiariedad. Desde una perspectiva de fe, el Papa recordó que el poder divino no se impone, sino que “sana y recompone”, y que la caridad debe orientar la construcción de una cultura de reconciliación capaz de superar la indiferencia y la parálisis.
La sesión plenaria de la Pontificia Academia continuará analizando estos temas hasta el 16 de abril, en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y debates sobre el papel del poder en la vida pública y en las relaciones entre naciones.

