En la conferencia posterior a la presentación del Mensaje al Pueblo de Dios, los obispos de la Conferencia del Episcopado Mexicano abordaron cuestionamientos sobre violencia, desapariciones, relación con el Estado y tensiones internacionales, articulando una postura centrada en la atención a víctimas, el rechazo a la polarización y el llamado a la paz, en sintonía con las exhortaciones del Papa León XIV.
Ante preguntas sobre la contradicción entre la violencia en México y la organización de eventos globales como el Mundial de fútbol, los obispos reconocieron el sufrimiento que atraviesa el país, especialmente el de las familias afectadas. Señalaron que, aunque la violencia es una realidad que no puede ocultarse, estos eventos también representan una oportunidad para mostrar la capacidad de hospitalidad del pueblo mexicano. “No debemos ocultar el dolor que nos duele, pero tampoco dejar de vivir la fraternidad y hospitalidad que nos caracteriza”, afirmaron.
El tema de las desapariciones ocupó un lugar central. Los obispos insistieron en que esta crisis no es para ellos una estadística, sino una experiencia pastoral directa. Recordaron su acompañamiento a madres buscadoras y comunidades afectadas, subrayando que su postura no busca politizar el fenómeno, sino dignificar a las víctimas. “Estamos a favor de una verdad que haga justicia y de una atención digna a las familias”, señalaron, reiterando que la crisis sigue siendo grave y no ha sido plenamente atendida.
Sobre la relación entre Iglesia y política, explicaron que su misión no es partidista, pero sí tiene una dimensión social que consideran irrenunciable. Definieron su acción pastoral en tres tareas: anunciar el Evangelio, denunciar aquello que atenta contra la dignidad humana y acompañar a las personas en su realidad. Enfatizaron que la fe no puede reducirse a un plano exclusivamente espiritual, sino que debe encarnarse en la vida concreta del pueblo.
Respecto al vínculo con el gobierno federal, indicaron que existe un diálogo institucional principalmente a través de la Secretaría de Gobernación, aunque no se han realizado encuentros directos con la presidencia. Señalaron que estos espacios se enfocan en temas de paz y atención a víctimas.
Los obispos también destacaron la importancia de fortalecer la formación cívica como parte del compromiso con el bien común, afirmando que la Iglesia busca contribuir a la construcción de conciencias responsables sin dividir a la comunidad.
En uno de los momentos más significativos, dirigieron un mensaje directo a las madres de personas desaparecidas, reconociendo la profundidad de su dolor. Las invitaron a mirar a la Virgen María como referencia de fortaleza y reiteraron su compromiso pastoral: “Estamos para seguir acompañándolas en este dolor que llevarán hasta el final”.
Al abordar el contexto internacional, retomaron el llamado del Papa León XIV a construir un mundo donde prevalezcan la paz y la justicia. Señalaron que la Iglesia no busca confrontación política, sino promover el diálogo y el entendimiento, recordando que “toda persona vale, no solo la que coincide con nosotros”.
La rueda de prensa estuvo encabezada por Mons. Ramón Castro Castro, presidente de la CEM; Mons. Héctor Mario Pérez Villareal, secretario general; Mons. Francisco Javier Acero; y Mons. Andrés Sainz Márquez. Con sus intervenciones, la Iglesia en México reiteró su papel como acompañante del dolor social y promotora de la reconciliación en un país marcado por la violencia y la incertidumbre.

