En su tercer día de viaje apostólico a Angola, León XIV visitó la residencia para personas mayores de Saurimo, donde afirmó que “el cuidado de las personas frágiles es un indicador muy importante de la calidad de la vida social de un país”, subrayando que a quienes han enfrentado dificultades “les debemos gratitud, porque han afrontado grandes dificultades por el bien de la comunidad”.
El Pontífice llegó a la capital de Lunda Sul tras un vuelo matutino desde Luanda y fue recibido por residentes y personal de la institución. En su mensaje inicial, expresó: “Paz a esta casa y a todos los que habitan en ella”, destacando la acogida que describió como llena de fe. Escuchó el testimonio de una persona mayor que habló en nombre de los residentes y que calificó la visita como motivo de esperanza.
León XIV señaló que el lugar es llamado “lar”, palabra que remite a hogar, y expresó su deseo de que quienes viven allí puedan hacerlo en un ambiente familiar. Recordó que, según los relatos evangélicos, Jesús visitaba casas donde era recibido con cercanía, y afirmó que esa misma presencia puede experimentarse en la residencia cada vez que sus habitantes se apoyan, se reconcilian o rezan juntos.
El Papa agradeció a las autoridades angoleñas las iniciativas dirigidas a atender a las personas mayores y reconoció el trabajo de colaboradores y voluntarios. Insistió en que no basta con asistir a los ancianos, sino que es necesario escucharlos porque “custodian la sabiduría de un pueblo”.
La intervención concluyó con un mensaje de despedida en el que León XIV aseguró que conservará el recuerdo del encuentro y encomendó a la comunidad a la protección de la Virgen María, antes de impartir su bendición.

