Papa León XIV urge a “políticas que vayan contracorriente” y advierte que “la prepotencia hiere al mundo” en su encuentro con autoridades de Guinea Ecuatorial

by Enlace Noticias

En su primer acto oficial en Guinea Ecuatorial, el Papa León XIV dirigió un mensaje directo a las autoridades, representantes de la sociedad civil y cuerpo diplomático reunidos en el Palacio Presidencial de Malabo. En un discurso centrado en los desafíos globales y en la responsabilidad política, el Pontífice afirmó que en un mundo “herido por la prepotencia” es necesario “valorar a quienes creen en la paz y atreverse a aplicar políticas que vayan contracorriente, centradas en el bien común”.

El Papa llegó a Malabo procedente de Luanda y, tras una reunión privada con el presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, expuso los motivos de su visita: “confirmar en la fe y consolar al pueblo de este país en rápida transformación”. Señaló que la Iglesia sigue de cerca lo que ocurre “entre millones de hombres y mujeres por los cuales nuestro Señor Jesucristo dio su vida”.

Durante su intervención, León XIV retomó la visión de San Agustín sobre las dos ciudades —la terrena y la celestial— para subrayar que los cristianos están llamados a participar en la vida pública sin perder de vista “la diferencia entre lo que perdura y lo que pasa”. Afirmó que quienes ejercen responsabilidades políticas deben mantenerse libres de “la riqueza injusta y de la ilusión del dominio”.

El Pontífice insistió en que la ética cristiana puede aportar criterios al gobierno civil, aunque “la Ciudad de Dios no propone un programa político”. En este contexto, mencionó el proyecto de la nueva capital del país, Ciudad de la Paz, y expresó que su nombre debería invitar a reflexionar sobre “la ciudad a la que se quiere servir”.

Al analizar los desafíos contemporáneos, León XIV advirtió que “la exclusión es la nueva cara de la injusticia social”. Señaló la paradoja de un mundo donde la falta de tierra, alimentos y vivienda convive con el acceso masivo a tecnologías como teléfonos móviles, redes sociales e inteligencia artificial. Recordó que, según su propio mensaje a los Movimientos Populares, eliminar los obstáculos al desarrollo humano integral es una tarea ineludible de las autoridades.

El Papa retomó también un llamado de su predecesor inmediato: “no a una economía de la exclusión y la inequidad. Esa economía mata”. Afirmó que la especulación ligada a materias primas ha impulsado conflictos armados y que, en muchos casos, se ignoran el derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos.

En un pasaje especialmente contundente, León XIV advirtió que “el destino de la humanidad corre el riesgo de verse trágicamente comprometido” si no hay un cambio de rumbo en la responsabilidad política y en el respeto a los acuerdos internacionales. Añadió que “el nombre de Dios no puede ser profanado por la voluntad de dominio, la prepotencia y la discriminación”, y pidió al país revisar sus trayectorias de desarrollo para situarse “al servicio del derecho y la justicia”.

El Pontífice dedicó un tramo de su mensaje a los jóvenes, a quienes consideró esenciales para construir nuevas visiones. Señaló que los pueblos “tienen hambre y sed de justicia” y que se requiere un pacto educativo que dé a las nuevas generaciones “espacio y confianza”.

León XIV concluyó afirmando que la “ciudad de la paz” debe asumirse como una tarea colectiva: “Es una promesa y una tarea”. Con ello cerró un discurso que combinó advertencias, llamados a la responsabilidad y una invitación a revisar las bases éticas de la vida pública.

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