Papa León XIV llama a “acoger y respetar la fragilidad humana” durante su visita al Hospital Psiquiátrico Jean Pierre Olie en Malabo

by Enlace Noticias

En su visita al Hospital Psiquiátrico Jean Pierre Olie de Malabo, el Papa León XIV centró su mensaje en la responsabilidad de los centros de salud, especialmente aquellos con misión cristiana, de convertirse en espacios donde se “acoge a la persona tal como es y se la respeta en su fragilidad”. El encuentro, marcado por bailes y cantos de bienvenida, derivó en un discurso en el que el Pontífice subrayó la necesidad de colocar la dignidad humana en el centro de toda atención sanitaria.

El Papa reconoció que cada visita hospitalaria le provoca “sentimientos encontrados”: tristeza por el sufrimiento de los pacientes y sus familias, pero también admiración por quienes “sirven a la vida humana”. En Malabo, afirmó, percibió que “prevalece la alegría”, una alegría que atribuyó al encuentro comunitario y al cuidado de quienes enfrentan condiciones de salud delicadas.

Durante el acto, el Pontífice retomó las palabras del director del hospital, Bechir Ben Hadj Ali, quien afirmó que “una sociedad verdaderamente grande no es aquella que oculta sus debilidades, sino aquella que las rodea de amor”. León XIV consideró esta idea como un principio esencial de la tradición cristiana, recordando que Jesús vino a “redimir y devolver la plena dignidad a quienes sufren el estigma de la discapacidad”, aunque —advirtió— esa misión requiere colaboración social y personal.

El Papa también destacó el testimonio de un paciente, Pedro Celestino, quien agradeció al Pontífice por “amarnos tal como somos”. A partir de esa frase, León XIV subrayó que Dios ama a cada persona en su estado actual, pero “no quiere que sigamos enfermos para siempre; quiere curarnos”. Enfatizó que los hospitales con identidad cristiana deben ofrecer una atención integral que respete la condición de cada paciente y promueva su recuperación desde una visión holística.

Antes de concluir, el Papa agradeció un poema escrito por un paciente llamado Tarcisio y afirmó que existen “poemas ocultos” que se escriben diariamente mediante gestos de consideración y amabilidad, actos que —dijo— “solo Dios puede leer por completo”. Finalmente, expresó su cercanía con todos los pacientes, en especial con los más graves y los más solos, y otorgó su bendición apostólica.

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