“¿Quieres curarte?”: León XIV llama a romper la parálisis interior y tomar el rumbo de la propia vida

by Enlace Noticias

Con un llamado a romper la resignación y a recuperar la voluntad de sanar, el Papa León XIV dedicó su quinta catequesis pública a la figura del paralítico de la piscina de Betzatá, símbolo —dijo— de tantos hombres y mujeres atrapados en la parálisis interior. Desde la Plaza de San Pedro, el Pontífice exhortó a reconocer nuestras propias “zonas bloqueadas” y a no postergar más la decisión de levantarse y caminar.

“¿Quieres curarte?”, preguntó Jesús al paralítico, recordó el Papa, y retomó esa misma pregunta como eje de su reflexión. Para León XIV, esa aparente obviedad es en realidad un espejo que interpela la voluntad y el compromiso personal. “A veces, nos acostumbramos tanto al dolor que lo convertimos en excusa para no tomar decisiones. La parálisis puede ser cómoda”, advirtió.

La vida no se vive acostado

Inspirado en el Evangelio de Juan, capítulo 5, el Papa evocó la escena de la piscina de Betzatá —la “casa de la misericordia”— donde los enfermos esperaban un milagro que cambiara su destino. En ese lugar, según la creencia popular, quien primero tocara el agua agitada se curaba. “Era como una guerra silenciosa entre pobres y enfermos”, describió León XIV, quien recordó que esos marginados, considerados impuros, ni siquiera podían entrar al Templo.

“Es allí, fuera del centro, donde Jesús actúa. No espera en el altar: Él va al margen, donde están los olvidados”, subrayó el Pontífice.

León XIV destacó que ese hombre, enfermo desde hacía décadas, había perdido no sólo la movilidad física, sino también la esperanza. “No tengo a nadie que me meta al agua”, respondió el paralítico a Jesús, culpando a los demás y al destino. Para el Papa, esa actitud refleja la trampa del fatalismo, de la que sólo puede liberarnos una decisión personal.

La fe que moviliza

“Jesús no le ofrece cargarlo ni meterlo en el agua. Le pide que se levante”, dijo León XIV, haciendo énfasis en que la curación comienza por la voluntad de actuar. “Ese camastro —agregó— es símbolo del pasado que te detiene. Hoy puedes cargarlo tú. Puedes decidir qué hacer con tu historia”.

En esa línea, el Papa sostuvo que la fe no es magia, sino transformación interior que comienza con el deseo auténtico de cambiar. “Dios no impone la sanación. La propone. La ofrece a quien quiera caminar”, afirmó.

Pedir el don de reconocer nuestra parálisis

Al cierre de la audiencia, León XIV pidió a los fieles orar por quienes hoy viven en estado de parálisis espiritual o emocional. “Recemos por quienes no ven salida, por quienes han dejado de esperar. Que el Corazón de Cristo sea nuestra casa de misericordia”, expresó.

El mensaje resonó como una invitación directa a los creyentes a asumir responsabilidad sobre su propia vida y a no aplazar más su camino de sanación. “Pidamos al Señor el don de entender dónde se ha bloqueado nuestra vida”, concluyó.

Con esta reflexión, el Papa consolida su estilo pastoral directo y profundamente humano, que desde el inicio de su pontificado ha puesto el foco en el sufrimiento cotidiano y en la posibilidad de redención personal.

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