Una investigación de EL CEO documenta que la Bolsa Institucional de Valores (BIVA) atraviesa su momento más crítico desde su creación en 2018, sostenida principalmente por recursos provenientes de las Administradoras de Fondos para el Retiro (afores) a través del Certificado de Capital de Desarrollo (CKD) LIVCK, cuyo vencimiento fue extendido un año más en medio de tensiones con sus inversionistas.
El 5 de noviembre, durante una asamblea marcada por desacuerdos, los tenedores del CKD —entre ellos Pensión ISSSTE, Afore Banamex y Afore Coppel— aprobaron extender hasta diciembre de 2026 el plazo para liquidar el instrumento. La decisión otorgó tiempo adicional a BIVA, pero no disipó la inconformidad de los inversionistas, quienes señalaron que, tras una década, los objetivos de desinversión no se han cumplido.
De acuerdo con la investigación de EL CEO, los tenedores cuestionaron el desempeño de Liv Capital, administrador del CKD, por los altos costos de gestión y la falta de resultados. Incluso solicitaron que los administradores abandonaran la asamblea. El fondo rechazó reducir sus honorarios en la proporción exigida por las afores, aunque aceptó una disminución menor.
El CKD ha financiado diversos proyectos, pero Cencor —matriz de BIVA— es el que presenta el peor desempeño. De los 875.36 millones de pesos invertidos, el valor se ha depreciado 17 por ciento, lo que anticipa una pérdida superior a 150 millones de pesos cuando se liquide la posición. Otros proyectos, como Grupo Diagnóstico Proa, mantienen el rendimiento global del instrumento en terreno positivo, pero no compensan la presión sobre la operación bursátil.
La investigación de EL CEO detalla que BIVA no ha logrado consolidarse como alternativa real frente a la Bolsa Mexicana de Valores. Aunque presume más de 100 emisoras, solo tres empresas han listado acciones directamente en su plataforma. El resto corresponde a instrumentos de deuda o listados secundarios. En siete años, su financiamiento bursátil asciende a 860 mil millones de pesos, cifra que apenas supera lo que la BMV proyecta para un solo año.
Ante la falta de liquidez y la urgencia de devolver recursos a las afores, Cencor busca inversionistas que permitan sostener a BIVA. Fuentes consultadas por EL CEO señalan que bancos y fondos privados muestran poco interés, mientras que se explora la posible entrada de GBM, Actinver y Finamex como nuevos socios. La opción de una adquisición por parte de la BMV se ha enfriado.
El reportaje también documenta que BIVA ha sobrevivido gracias a apoyos regulatorios y al interés de la Secretaría de Hacienda por evitar el impacto reputacional que implicaría la quiebra de una bolsa de valores. Paralelamente, Cencor ha recurrido a préstamos personales de su presidente, Santiago Urquiza, para mantener operaciones.
En la asamblea del CKD también se renovó el Comité Técnico, incorporando a representantes de Pensión ISSSTE y Afore Banamex como contrapeso a Liv Capital. Estos perfiles vigilarán el cumplimiento de metas durante el año adicional otorgado al instrumento.
La investigación de EL CEO concluye que los próximos 12 meses serán decisivos para BIVA. Sin un inversionista que aporte capital fresco y sin una recuperación clara en su operación bursátil, la segunda bolsa del país enfrenta un escenario incierto, mientras las afores deben justificar ante millones de trabajadores la permanencia de sus recursos en un proyecto que no ha alcanzado el crecimiento prometido desde 2018.

