El análisis sobre la situación del transporte en México tomó un giro legislativo luego de que el diputado Rubén Moreira Valdez (PRI) afirmara que el país enfrenta una crisis de movilidad derivada de la falta de planeación, inversión eficiente y atención a las necesidades reales de la población. Sus declaraciones se dieron durante el programa “Con Peras, Manzanas y Naranjas”, donde participó junto al economista Mario Di Costanzo y al abogado Miguel Ángel Sulub.
Moreira abrió la discusión señalando que trasladarse en el país “se ha vuelto cada vez más complicado”. Expuso que el sector aéreo opera con pocas líneas disponibles y que la conectividad sigue siendo limitada. Afirmó que el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles no ha resuelto los problemas de saturación y que el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México mantiene “serias deficiencias” operativas.
En materia de transporte terrestre, el legislador subrayó que viajar por carretera implica riesgos constantes debido a la inseguridad y al deterioro de la infraestructura. Mencionó tramos como la carretera 57 y la México–Veracruz, donde los asaltos recurrentes afectan directamente a las familias que dependen de estas rutas.
Respecto al sistema ferroviario, Moreira cuestionó la pertinencia de las inversiones recientes. “Se construyeron ferrocarriles donde no se necesitaban, mientras proyectos estratégicos como el tren interoceánico siguen detenidos”, afirmó. En este punto, el diputado dedicó especial atención al tren que conecta con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, al que calificó como un proyecto con inconsistencias en su planeación. Recordó que fue anunciado con un costo cercano a 12 mil millones de pesos, pero terminó costando alrededor de 24 mil millones, además de acumular más de cuatro años de retraso.
Miguel Ángel Sulub reforzó esta postura al señalar que la “doble inauguración” del tren al AIFA evidencia dudas sobre su operación real. Indicó que el número de trenes en funcionamiento no coincide con lo anunciado y que persisten interrogantes sobre su rentabilidad. También expuso el caso del tren ligero en Campeche, donde se invirtieron cerca de 4 mil millones de pesos en un sistema con baja demanda, horarios desarticulados y tarifas que afectan la economía familiar.
Por su parte, Mario Di Costanzo centró su intervención en el transporte público de la Ciudad de México. Señaló que el Metro enfrenta un “grave abandono” por falta de inversión en mantenimiento, expansión y modernización. Afirmó que esta situación ha empujado a la población al uso del automóvil, con efectos directos en la movilidad y en la calidad de vida.
Moreira cerró el análisis enfatizando que la crisis no se limita a los grandes proyectos, sino que afecta la vida cotidiana en todo el país. “El transporte urbano es deficiente. En algunos lugares es caro, en otros las unidades están en malas condiciones, y en muchos casos los transportistas han migrado al servicio privado, dejando sin opciones a la población”, puntualizó. Añadió que la movilidad es una responsabilidad del Estado y que sin un transporte público eficiente la población queda limitada en su acceso al trabajo, la educación y los servicios.
El tema continuará en la agenda legislativa, en un contexto donde la movilidad se ha convertido en un indicador clave del desempeño gubernamental y de la capacidad institucional para responder a las demandas sociales.

