Desde un Zócalo lleno, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ofreció su primer informe público ante miles de asistentes, en un acto que trascendió el recuento administrativo para convertirse en una declaración política de continuidad y consolidación del proyecto de la llamada Cuarta Transformación. Con un discurso cuidadosamente estructurado, Sheinbaum delineó los pilares de su gobierno: la expansión de los derechos sociales, la reforma institucional del Estado y la intervención directa en infraestructura y economía productiva.
“En México, el que manda es el pueblo”, dijo la Presidenta, subrayando una idea que atravesó todo su mensaje: la permanencia del poder en manos del movimiento iniciado por Andrés Manuel López Obrador. Al mismo tiempo, buscó proyectar una imagen de estabilidad, eficiencia y firmeza en el ejercicio del poder, marcando su propio sello en la continuidad política.
Durante su intervención, Sheinbaum informó que en trece meses de gestión se aprobaron 19 reformas constitucionales y 40 nuevas leyes, entre ellas, la reforma al Poder Judicial que establece la elección popular de ministros y magistrados; la incorporación de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional; y la modificación de los artículos 25, 27 y 28 constitucionales para fortalecer a Pemex y la CFE como empresas estratégicas del Estado. En el terreno político, anunció también la prohibición de la reelección a partir de 2030, una medida que —según dijo— busca proteger la democracia frente a intereses particulares.
Acompañada por su gabinete, la mandataria defendió una visión de gobierno basada en la centralidad del Estado como garante del bienestar. Subrayó que los programas sociales son ya “derechos del pueblo de México”, y presentó cifras que dan cuenta de su alcance: 13 millones de adultos mayores con pensión; 1.6 millones de personas con discapacidad atendidas; 3.9 millones de becas para estudiantes de preparatoria y 2.2 millones de apoyos a familias con hijos en primaria. Además, destacó la atención de más de 63 mil escuelas a través del programa La Escuela es Nuestra y 11 mil centros de salud incorporados a La Clínica es Nuestra, como parte de la estrategia para garantizar servicios públicos universales.
El discurso incluyó anuncios con fuerte carga simbólica, como el apoyo económico para mujeres de 60 a 64 años, la creación de 1,000 centros de cuidado infantil y la nueva beca Rita Cetina dirigida a adolescentes en secundaria. “No les voy a fallar”, expresó Sheinbaum en un cierre dirigido tanto a sus seguidores como a los sectores que observan su gestión con expectativa.
En materia económica, la Presidenta afirmó que el país mantiene estabilidad: un crecimiento estimado de 1.2%, récord de inversión extranjera directa, inflación de 3.7%, desempleo de 2.7% y un tipo de cambio por debajo de 19 pesos por dólar. Aseguró que los proyectos emblemáticos del sexenio —como el Tren Maya, que ha transportado 1.7 millones de pasajeros, o la Refinería Olmeca, con una producción de 270 mil barriles diarios— son la base para la autosuficiencia energética y el desarrollo regional.
El apartado de seguridad reflejó uno de los puntos más sensibles de la administración. Sheinbaum sostuvo que los homicidios dolosos disminuyeron 32% entre septiembre de 2024 y septiembre de 2025, con reducciones de hasta 88% en Zacatecas y 73% en Chiapas. Anunció además una estrategia nacional contra la extorsión, así como una reforma penal para enfrentar ese delito con mayor eficacia. En su mensaje reconoció el trabajo del general Ricardo Trevilla Trejo y del almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, responsables del gabinete de seguridad.
La narrativa política del informe descansó en tres ejes centrales. Primero, la ampliación de los derechos sociales como instrumento de legitimidad política y cohesión social. Segundo, la reconfiguración institucional del Estado, con reformas que concentran el control administrativo en el Ejecutivo y refuerzan la presencia de las fuerzas armadas. Y tercero, una política económica sustentada en grandes obras de infraestructura y en el papel rector del Estado frente al mercado.
Más allá de los números, el mensaje del Zócalo buscó reafirmar un liderazgo. Sheinbaum no sólo presentó resultados, sino que proyectó un estilo: firme, técnico, sin estridencias, pero con un claro propósito político. Al reiterar que “el pueblo manda”, la Presidenta trazó un hilo que conecta su administración con el legado de López Obrador, pero también con una nueva etapa de institucionalización del movimiento que encabeza.
El acto, celebrado en la plancha central del país, no fue únicamente un informe: fue una puesta en escena del poder. Un gesto de continuidad, control y reafirmación ante la ciudadanía, con el que Claudia Sheinbaum busca consolidar su posición política en el segundo año de gobierno y dejar claro que su mandato pretende extender los fundamentos del obradorismo, pero bajo una conducción más estructurada y técnica.

