Durante un encuentro con cerca de cuatro mil seminaristas en la Basílica de San Pedro, el Papa León XIV exhortó a los futuros sacerdotes a consolidar una vocación centrada en la oración, la escucha y el compromiso social. En el marco del Jubileo dedicado a los seminaristas, el Pontífice abordó temas relacionados con la formación espiritual, el discernimiento personal y el papel de la Iglesia ante los desafíos contemporáneos.
La jornada, enmarcada en las celebraciones del Año Jubilar, incluyó una meditación pronunciada por el Obispo de Roma, quien destacó la importancia de asumir la vocación con valentía y de mantenerse abiertos a los sufrimientos del mundo. En su intervención, alternando entre italiano y español, el Papa invitó a los seminaristas a “no tener miedo” y a “bajar al corazón”, para reconocer heridas y limitaciones que, según explicó, pueden convertirse en caminos de cercanía hacia quienes sufren.
En un contexto global marcado —según sus palabras— por “conflictos, narcisismo y sed de poder”, León XIV hizo un llamado a construir una Iglesia “en salida”, caracterizada por la mansedumbre, la gratuidad y la capacidad de escucha, especialmente hacia los pobres y jóvenes que buscan sentido en sus vidas. Recalcó también la necesidad de combinar el estudio teológico con una atención crítica a fenómenos contemporáneos como la inteligencia artificial y las redes sociales.
El Pontífice advirtió sobre el riesgo de la superficialidad y la hipocresía dentro de los procesos formativos, y sostuvo que las crisis personales pueden ser oportunidades de crecimiento espiritual si se enfrentan con honestidad. “Las fragilidades no deben esconderse”, dijo, al tiempo que instó a testimoniar la misericordia en un entorno que —afirmó— a menudo favorece la lógica del descarte.
Dirigiéndose directamente a los seminaristas, León XIV reiteró que la vida sacerdotal debe vivirse con entrega activa y pasión, y no como una función pasiva. “No se minimicen”, señaló, y subrayó la necesidad de avanzar en un camino de discernimiento que conduzca a una vida sacerdotal comprometida.
El encuentro concluyó con un recorrido del Papa por el pasillo central de la Basílica, donde saludó a los presentes, bendijo objetos religiosos y recibió diversos obsequios. La actividad formó parte de una peregrinación que incluyó previamente un momento de oración en la basílica de San Pablo Extramuros y culminará este 25 de junio con el Jubileo de los Obispos.

