En su primera audiencia general del mes, el Papa León XIV reflexionó sobre el significado espiritual de la palabra “preparar” en el contexto de la vida cristiana. Desde la Plaza de San Pedro, el pontífice abordó el pasaje del Evangelio de Marcos en el que los discípulos preguntan a Jesús dónde celebrar la Pascua, destacando que la preparación es una dimensión esencial del amor y de la vida espiritual.
El Papa señaló que el relato bíblico muestra cómo Jesús había dispuesto previamente los elementos necesarios para la celebración, lo que, según explicó, revela que el amor no surge de manera espontánea, sino que implica una decisión consciente. En este sentido, afirmó que la pasión de Cristo fue resultado de una elección deliberada, y no de un impulso momentáneo.
Durante su mensaje, León XIV subrayó que la preparación espiritual no se limita a los actos litúrgicos, sino que debe extenderse a los momentos cotidianos. Invitó a los fieles a reconocer que Dios ha dispuesto un espacio interior para cada persona, donde puede encontrarse con Él. Este espacio, dijo, requiere ser descubierto y cultivado por medio de acciones concretas como el diálogo, la escucha y la disposición a cambiar.
El pontífice también advirtió sobre la diferencia entre prepararse y vivir en la ilusión. Señaló que los preparativos implican una orientación clara hacia la comunión, mientras que las ilusiones pueden desviar la atención del propósito espiritual. En este contexto, recordó que Jesús preparó una cena de comunión incluso en medio de la incomprensión de sus discípulos y la traición inminente.
Finalmente, el Papa León XIV reiteró que la gracia no sustituye la libertad humana, sino que la activa. En su llamado, instó a los presentes a asumir la responsabilidad de preparar su vida para la comunión con Dios, no solo en la celebración eucarística, sino en cada decisión cotidiana. Según el pontífice, este proceso está acompañado por signos y encuentros que orientan hacia una experiencia espiritual continua.

