La primera meditación de los Ejercicios Espirituales del Papa y la Curia Romana marcó el inicio formal del camino cuaresmal en el Vaticano. Monseñor Erik Varden, obispo de Trondheim y monje cisterciense, encabezó la reflexión titulada Iluminados por una gloria oculta ante León XIV, cardenales residentes en Roma y jefes de dicasterios, en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico. Su mensaje central subrayó que la paz cristiana no es una promesa de facilidad, sino una condición para transformar la vida personal y comunitaria.
Varden afirmó que la Iglesia introduce la paz como eje del programa cuaresmal, una paz que exige entrega y claridad moral. Retomó las palabras de San Juan Clímaco para advertir que “no hay mayor obstáculo para la presencia del Espíritu que la ira”, y sostuvo que la fidelidad a los mandamientos de Cristo es el sello de autenticidad para la vida cristiana. La paz, dijo, es un testimonio de la presencia constante de Jesús y un llamado a revisar actitudes que impiden la apertura espiritual.
El obispo explicó que la Cuaresma conduce a un espacio simbólico y material liberado de lo superfluo. Es un tiempo de lucha espiritual en el que la Iglesia invita a combatir vicios y pasiones con un lenguaje directo. En este contexto, destacó el tractus, canto solemne utilizado durante siglos en el Primer Domingo de Cuaresma, como una melodía que acompaña el inicio de la batalla interior.
Varden retomó la predicación de San Bernardo de Claraval sobre el Salmo 90, Qui habitat, para explicar el sentido de vivir en gracia mientras se combate el mal y se promueve el bien. Señaló que el monje cisterciense describía la vida espiritual como un camino que exige mantenerse firme sin desviarse, confiando en que “bajo lo que parece caminar sobre el filo de la navaja, hay brazos eternos”. La invitación, concluyó, es a renovar el discipulado con claridad y compromiso.
Los Ejercicios Espirituales continuarán con dos meditaciones diarias, a las 9:00 y 17:00 horas, acompañadas de oración, adoración eucarística y vísperas. Entre los temas programados se encuentran San Bernardo el Idealista, San Bernardo el Realista, la ayuda de Dios, la liberación, el esplendor de la verdad, la acción de los ángeles y una reflexión final titulada Comunicar la esperanza.
La semana de ejercicios se desarrolla en un contexto de preparación espiritual para la Cuaresma, con un énfasis en la introspección, la disciplina y la renovación del compromiso cristiano.

