En vísperas de la expiración del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (New START), prevista para el 5 de febrero, el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, el arzobispo Paul Coakley, alertó que permitir su vencimiento en el contexto de los conflictos actuales representa un riesgo inaceptable para la seguridad internacional. El prelado llamó a los gobiernos a retomar el diálogo diplomático y a mantener los límites establecidos en el acuerdo, último instrumento vigente de control nuclear entre Estados Unidos y Rusia.
Coakley subrayó que la guerra en Ucrania y otras tensiones globales evidencian la urgencia de evitar un retroceso en materia de desarme. Recordó las advertencias del Papa Francisco sobre el peligro de una nueva carrera armamentista, incluida la incorporación de tecnologías como la inteligencia artificial en el desarrollo de armas cada vez más sofisticadas. El arzobispo insistió en que la comunidad internacional debe abrir “caminos hacia el desarme” y evitar que el fin del tratado derive en un incremento de arsenales estratégicos.
El líder episcopal retomó también el mensaje del Pontífice para la Jornada Mundial de la Paz, en el que se cita a San Juan XXIII y su llamado al “desarme integral”, basado en la confianza mutua y no en la acumulación equilibrada de armamento. Coakley sostuvo que las diferencias políticas entre naciones no deben convertirse en pretexto para el estancamiento diplomático, sino en un incentivo para fortalecer el compromiso y el diálogo.
El arzobispo concluyó su posicionamiento con un llamado a la oración y a la acción colectiva, al señalar que la búsqueda de una paz duradera requiere voluntad política y cooperación internacional. Su mensaje se suma a las voces que, desde distintos sectores, advierten que el vencimiento del New START podría marcar un punto de inflexión en la arquitectura global de control de armas.

