León XIV subraya que la Iglesia une lo humano y lo divino en una misma realidad

by Enlace Noticias

Durante la Audiencia General del 4 de marzo en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV profundizó en la naturaleza de la Iglesia a partir del primer capítulo de Lumen gentium, destacando que su “complejidad” no implica confusión, sino la articulación ordenada de dos dimensiones inseparables: la humana y la divina. El Pontífice explicó que esta doble condición define la identidad eclesial y orienta su misión en el presente.

El Papa señaló que la dimensión humana de la Iglesia es visible en la vida cotidiana de hombres y mujeres que comparten virtudes, limitaciones y el esfuerzo de anunciar el Evangelio. Sin embargo, advirtió que esta perspectiva no basta para comprender su esencia, pues la Iglesia es también fruto del plan de Dios realizado en Cristo, lo que la convierte simultáneamente en comunidad histórica y cuerpo místico, asamblea visible y misterio espiritual.

León XIV recordó que esta integración se comprende a la luz de la vida de Jesús, cuya humanidad —sus gestos, su voz, su presencia— permitía a quienes lo encontraban abrirse al encuentro con Dios. De la misma manera, afirmó, la Iglesia encarna hoy esa unión sin que una dimensión se imponga sobre la otra, acogiendo al ser humano en su fragilidad y conduciéndolo hacia lo trascendente.

El Pontífice citó a Benedicto XVI para subrayar que no existe oposición entre Evangelio e institución, pues las estructuras eclesiales permiten concretar el mensaje cristiano en cada época. Rechazó la idea de una Iglesia ideal o separada de la historia, insistiendo en que solo existe la Iglesia real, inserta en la vida humana y llamada a renovarse desde dentro.

En este marco, León XIV destacó que la caridad es el elemento que hace visible la presencia de Cristo en la Iglesia actual. Retomó la exhortación Evangelii gaudium para recordar la necesidad de reconocer la dignidad del otro y construir comunión. Citó también a san Agustín para enfatizar que la caridad sostiene todo lo demás y orienta la vida eclesial hacia la unidad.

El Papa concluyó que la Iglesia continúa edificándose mediante la comunión y el servicio, y que su misión depende de mantener un equilibrio entre su dimensión histórica y su vocación espiritual.

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