El Papa León XIV realizó una visita al Monasterio de las Clarisas de Albano, en una jornada que incluyó momentos de oración compartida y encuentros personales con la comunidad religiosa. La visita se desarrolló tras la celebración de una misa en la capilla de la estación de los Carabineros en Castel Gandolfo, como parte de una agenda centrada en el diálogo espiritual y el reconocimiento institucional.
Según lo comunicado por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Pontífice fue recibido por las religiosas, con quienes compartió un tiempo de oración en la capilla del monasterio. Posteriormente, en la sala capitular, expresó que “es hermoso que la Iglesia conozca vuestra vida”, al referirse a la vocación contemplativa como un “testimonio valioso”.
Durante el encuentro, León XIV entregó a la comunidad un cáliz y una patena para la celebración eucarística, mientras que las religiosas ofrecieron al Pontífice un icono del Rostro de Jesús. El gesto fue interpretado como un intercambio simbólico entre instituciones que reconocen mutuamente su misión espiritual.
En declaraciones previas realizadas durante la misa en Castel Gandolfo, el Papa enfatizó que “nunca crean que el mal puede vencer, incluso ante las injusticias”, vinculando el mensaje con la labor de las fuerzas de seguridad y el papel social de la Iglesia.
La actividad se enmarca dentro de las visitas pastorales del Papa León XIV, en las que se promueve la cercanía con comunidades religiosas, así como la reflexión sobre el valor de las vocaciones contemplativas en la estructura eclesial actual. Estos encuentros han sido constantes durante su pontificado y forman parte de una política orientada a visibilizar expresiones menos representadas en la vida pública de la Iglesia.
El monasterio visitado está dedicado a la Inmaculada Concepción y se ubica en Albano, en las proximidades de Roma. La comunidad de Clarisas representa una expresión tradicional del carisma franciscano centrado en la oración, el silencio y la vida en comunidad.

