En una audiencia celebrada este 29 de enero en la Sala del Consistorio del Vaticano, el Papa León XIV dirigió un mensaje a los participantes en las Asambleas Generales de las Sociedades de Vida Apostólica del Regnum Christi, centrado en tres ejes: carisma, gobierno y comunión. El Pontífice advirtió sobre el riesgo de convertir el carisma fundacional en una estructura estática y llamó a mantenerlo como una fuerza dinámica que oriente la misión y la identidad de estas instituciones dentro de la Iglesia.
León XIV recordó que el carisma es un don destinado a renovar la vida eclesial y a impulsar su acción en la sociedad. Señaló que este don confiere identidad y permite un diálogo auténtico con el mundo, siempre que se mantenga vivo y en constante discernimiento. Subrayó que quienes lo reciben deben evitar que se rigidice y, en cambio, permitir que se exprese como energía vital capaz de transmitirse a las generaciones futuras.
En su reflexión sobre el gobierno dentro de las Sociedades de Vida Apostólica, el Papa insistió en que la autoridad es un ministerio eclesial orientado al servicio. Indicó que la toma de decisiones requiere procesos maduros y comunitarios, guiados por el discernimiento y la corresponsabilidad. Invitó a explorar nuevas formas de ejercicio de la autoridad que fortalezcan la misión común y refuercen el sentido de pertenencia.
El tercer eje del discurso se centró en la comunión dentro de la familia del Regnum Christi. León XIV destacó que esta comunión debe expresarse en la vida espiritual y en el apostolado compartido, como parte de un cuerpo apostólico que se renueva por la acción del Espíritu. Recordó que la diversidad de vocaciones no se contrapone a la unidad, sino que la complementa, y que cada miembro está llamado a contribuir al crecimiento del conjunto.
Antes de concluir, el Pontífice afirmó que la Iglesia está formada por vidas en camino, llamadas a colaborar en la construcción del Reino en medio de realidades diversas. Señaló que la misión requiere involucrar a todas las generaciones y condiciones sociales, y que muchas comunidades necesitan escuchar un mensaje de esperanza que reafirme su dignidad y su papel dentro de la historia de la fe.
El encuentro cerró con la bendición apostólica, en un contexto en el que el Papa busca orientar a las instituciones eclesiales hacia una renovación que combine identidad, servicio y comunión.

