León XIV llama a una Curia Romana orientada a la misión y la comunión

by Enlace Noticias

En su encuentro anual con la Curia Romana por las felicitaciones de Navidad, el Papa León XIV delineó una agenda centrada en la misión, la comunión y la revisión constante del trabajo interno de la Santa Sede. Ante los responsables de los dicasterios, el Pontífice sostuvo que la Curia debe responder a los desafíos eclesiales, pastorales y sociales actuales, más allá de la administración ordinaria, y subrayó que su labor debe estar guiada por criterios misioneros y de servicio a las Iglesias particulares.

León XIV abrió su mensaje recordando el legado de su predecesor, el Papa Francisco, a quien atribuyó haber impulsado una Iglesia enfocada en la misericordia, la evangelización y la cercanía con los más vulnerables. A partir de la exhortación Evangelii gaudium, el Papa articuló dos ejes que, afirmó, deben orientar la vida eclesial: misión y comunión. Señaló que la Iglesia, por naturaleza, es misionera y abierta al mundo, y que este principio debe guiar también el trabajo curial, evitando que las estructuras limiten el dinamismo evangelizador.

El Pontífice advirtió que la misión está intrínsecamente vinculada a la comunión, tanto en el interior de la Iglesia como en su relación con el mundo. Reconoció que la vida interna eclesial enfrenta tensiones que pueden derivar en uniformidad o polarización, y alertó sobre el riesgo de caer en rigideces e ideologías que obstaculizan la búsqueda de unidad. Llamó a los miembros de la Curia a ser constructores de comunión mediante actitudes cotidianas que reflejen cooperación, reconocimiento de los carismas y relaciones laborales basadas en la confianza.

En este contexto, León XIV retomó una reflexión de san Agustín sobre la dificultad de encontrar amistades auténticas, y la vinculó con dinámicas internas que, según dijo, pueden verse afectadas por intereses personales o prácticas arraigadas. Planteó la necesidad de una conversión personal que permita relaciones transparentes y fraternas, capaces de mostrar el amor de Cristo en un entorno global marcado por conflictos, violencia y discursos polarizantes.

El Papa insistió en que la Curia no debe concebirse como un espacio aislado, sino como un cuerpo al servicio de la misión universal de la Iglesia. Afirmó que los responsables eclesiales están llamados a ser testigos del Reino de Dios y fermento de fraternidad entre pueblos, culturas y religiones, siempre que la comunión sea vivida primero en el interior de la institución.

En su repaso de los hitos del Año Jubilar, León XIV recordó el Concilio de Nicea y el Concilio Vaticano II como referencias que orientan la identidad y la apertura de la Iglesia al mundo contemporáneo. También evocó los cincuenta años de Evangelii nuntiandi, destacando su afirmación de que cada miembro de la Iglesia participa en la misión evangelizadora y que el testimonio de vida cristiana constituye el primer medio de anuncio.

Al concluir, el Pontífice pidió a los presentes asumir que la labor individual incide en el conjunto y que la comunión vivida en el servicio curial es, por sí misma, un acto evangelizador. Señaló que este testimonio es el mayor aporte que pueden ofrecer en el ejercicio de sus responsabilidades.

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