León XIV llama a la Rota Romana a reforzar la búsqueda de la verdad en los procesos canónicos

by Enlace Noticias

En la apertura del Año Judicial, el Papa León XIV instó al Tribunal Apostólico de la Rota Romana a orientar su labor bajo los criterios de verdad y caridad, al advertir que ambas dimensiones no son excluyentes, sino elementos inseparables de la función judicial de la Iglesia. Ante cerca de 400 prelados auditores reunidos en el Vaticano, el Pontífice subrayó que custodiar la verdad exige rigor sin rigidez, mientras que ejercer la caridad requiere evitar omisiones que distorsionen el sentido del proceso.

El Papa centró su mensaje en la relación entre justicia y caridad, un tema recurrente en los discursos dirigidos a la Rota desde Pío XII. Señaló que la tensión entre la verdad objetiva y las preocupaciones pastorales puede derivar en riesgos para la integridad del juicio, especialmente cuando una identificación excesiva con las circunstancias de los fieles conduce a relativizar la verdad. Advirtió que esta situación puede afectar tanto las causas de nulidad matrimonial como cualquier procedimiento canónico, comprometiendo el rigor y la equidad.

León XIV también alertó sobre el extremo opuesto: la afirmación distante de la verdad que omite las exigencias del respeto y la misericordia. Recordó que la enseñanza paulina orienta a “hacer la verdad en la caridad”, lo que implica que la búsqueda de la verdad debe iluminar toda actuación judicial y que la caridad debe ser el motor que impulse una justicia auténtica.

El Pontífice insistió en que la actividad jurídica eclesial debe situarse en el horizonte de la salus animarum, ley suprema de la Iglesia. En este marco, pidió que todos los operadores del proceso actúen con honestidad intelectual, competencia técnica y conciencia recta, entendiendo que la búsqueda de la verdad no se limita al cumplimiento profesional, sino que constituye una responsabilidad moral orientada al bien integral de las personas.

Asimismo, destacó que los tribunales eclesiásticos deben inspirar confianza mediante un trabajo serio, atento y asumido como verdadera vocación profesional, dado que sus decisiones inciden directamente en la vida y la conciencia de los fieles. Subrayó la necesidad de una deontología ejemplar para jueces, abogados, promotores de justicia y defensores del vínculo, quienes deben evitar enfoques burocráticos que obstaculicen la verificación de la verdad.

León XIV definió al juez como un agente de paz, encargado de determinar lo justo y consciente de que justicia y paz se sostienen mutuamente. Recalcó que el proceso judicial no es una confrontación de intereses, sino un instrumento para discernir la verdad mediante el contradictorio y una fase de instrucción sólida. Recordó que la independencia e imparcialidad del juez son esenciales para resolver las controversias conforme a los elementos surgidos en el proceso.

Finalmente, advirtió que ignorar los principios básicos de justicia o generar disparidades injustificadas en casos similares afecta el perfil jurídico de la comunión eclesial. El Papa concluyó que el servicio a la verdad en la caridad debe ser visible en toda la labor de los tribunales, como garantía para los fieles y para la unidad de la Iglesia.

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