Durante una audiencia celebrada el 18 de septiembre en el Vaticano, el Papa León XIV dirigió un mensaje a los participantes de los Capítulos Generales de diversas congregaciones religiosas, instándolos a reconocer los signos de los tiempos, ejercer la obediencia como acto de servicio y fortalecer la vida en comunidad como eje de la vocación religiosa. El encuentro reunió a miembros de los Misioneros de la Preciosísima Sangre, la Sociedad de María (Maristas), los Frailes Franciscanos de la Inmaculada y las Ursulinas de María Inmaculada.
El Pontífice subrayó que la atención a las necesidades reales del prójimo debe guiar la misión de las congregaciones, recordando que sus fundadores actuaron en contextos de crisis, pobreza y exclusión, y que su legado debe ser reinterpretado en función de los desafíos contemporáneos. Citó como ejemplo a Brigida di Jesús Morello, San Gaspar del Bufalo, Jean-Claude Colin, San Francisco y Maximiliano Kolbe, cuyas obras respondieron a problemáticas sociales específicas de sus épocas.
En su intervención, León XIV insistió en que la obediencia, lejos de ser una renuncia a la libertad, constituye una forma de escucha activa que permite construir relaciones duraderas y fortalecer el compromiso comunitario. Señaló que este valor, frecuentemente desestimado en la cultura actual, puede contribuir a redimensionar el sentido del sacrificio en la vida colectiva.
Asimismo, el Papa destacó la vida en comunidad como espacio de santificación y fuente de inspiración para el apostolado. Afirmó que la comunión entre hermanos y hermanas en la fe permite multiplicar el bien y sostener las misiones en contextos adversos. En ese sentido, llamó a las congregaciones a mantener viva la memoria de sus fundaciones, no como ejercicio nostálgico, sino como herramienta para identificar nuevas potencialidades al servicio del presente.
El mensaje del Pontífice se enmarca en un contexto de revisión interna de las estructuras religiosas, en el que se busca articular la tradición con las exigencias sociales actuales. La convocatoria a responder con responsabilidad, obediencia y comunidad plantea una ruta de acción para los institutos religiosos frente a los desafíos globales.

