El Papa León XIV pidió que la formación teológica se convierta en un instrumento directo para responder a los problemas sociales de regiones como Apulia y Calabria, al recibir en audiencia a la Facultad Teológica de Apulia y al Instituto Teológico de Calabria. En su mensaje, subrayó que la teología debe servir al anuncio del Evangelio y, por tanto, formar parte de la misión de la Iglesia con una orientación práctica, encarnada y capaz de dialogar con la realidad local.
El Pontífice afirmó que la formación teológica no es un ámbito reservado a especialistas, sino una vocación abierta a todos los creyentes. Señaló que profundizar en la fe implica adquirir herramientas para intervenir en la vida cultural y social, generando pensamiento crítico y evitando la resignación ante los problemas que afectan a las comunidades. En este sentido, insistió en que la teología debe inculturarse y encontrar lenguajes nuevos para anunciar el Evangelio en contextos cambiantes.
León XIV retomó la imagen de “navegar en mar abierto” para describir el trabajo teológico, un proceso que exige explorar la profundidad del misterio cristiano y, al mismo tiempo, abrirse a nuevos horizontes. Explicó que este doble movimiento permite comprender mejor la realidad y responder a los desafíos contemporáneos.
El Papa destacó la importancia de “hacer teología juntos”, al reconocer la sinergia entre ambas instituciones del sur de Italia. Consideró que este trabajo conjunto favorece la comunión entre diócesis, supera visiones aisladas y permite construir perspectivas compartidas para enfrentar los retos pastorales. Añadió que esta colaboración puede convertirse en un laboratorio para formar sacerdotes y agentes pastorales con un estilo sinodal, capaces de complementar carismas y ministerios.
En su intervención, el Pontífice llamó la atención sobre los problemas sociales que afectan a Calabria y Apulia: desempleo, emigración, opresión e injusticia. Afirmó que estas realidades requieren una nueva conciencia y un compromiso decidido por parte de todos, incluida la Iglesia. Señaló que una teología encarnada puede ayudar a renovar los lenguajes de la fe y a comprender mejor las preguntas que surgen en contextos marcados por dificultades económicas y sociales.
Finalmente, León XIV expresó su deseo de que las instituciones teológicas construyan una comunidad académica donde candidatos al ministerio, consagrados y laicos aprendan juntos y contribuyan a que las comunidades cristianas se conviertan en signos de esperanza. Agradeció el trabajo de quienes impulsan este proyecto y los animó a mantener un equilibrio entre tradición e innovación, atentos a lo que el Espíritu pide a la Iglesia en el presente.

