Durante el Ángelus dominical en la Plaza de San Pedro, el Papa centró su reflexión en el inicio de la predicación de Jesús según el Evangelio de Mateo, destacando que el mensaje cristiano surge en tiempos y lugares que, a primera vista, no parecen favorables. A partir del llamado a los primeros discípulos —Simón Pedro, Andrés, Santiago y Juan—, el Pontífice subrayó que no existen circunstancias excluidas de la acción divina y que incluso en escenarios de dificultad o incertidumbre puede abrirse un nuevo comienzo.
El Papa recordó que Jesús inicia su misión pública tras el arresto de Juan el Bautista, un contexto marcado por tensión y falta de claridad. En ese escenario, señaló, Jesús proclama que “el Reino de los Cielos está cerca”, lo que para el Pontífice constituye un llamado a no quedar inmóviles ante la duda ni refugiarse en una prudencia que impida actuar. Advirtió que la espera indefinida puede paralizar tanto a las personas como a las comunidades, mientras que el Evangelio invita a confiar en que Dios actúa incluso cuando no se perciben condiciones favorables.
En su segundo punto, el Papa destacó el lugar elegido por Jesús para comenzar su predicación: Cafarnaúm, en Galilea, una región caracterizada por la diversidad cultural y religiosa. Subrayó que este gesto muestra que el mensaje cristiano no se limita a espacios cerrados ni a grupos específicos, sino que se dirige a todas las personas en sus entornos cotidianos. Señaló que la misión de Jesús rompe fronteras étnicas y religiosas, y que este enfoque interpela a los creyentes actuales a evitar el aislamiento y a llevar la fe a todos los ámbitos de la vida social.
El Pontífice insistió en que la fe debe convertirse en un elemento que favorezca la convivencia entre pueblos y culturas, y que el anuncio del Evangelio requiere presencia en las realidades concretas donde se desarrollan las relaciones humanas. En este sentido, llamó a los fieles a responder con disponibilidad, recordando que cada etapa de la vida y cada lugar están atravesados por la presencia de Dios.
Finalmente, el Papa pidió la intercesión de la Virgen María para fortalecer la confianza interior de quienes buscan seguir el camino cristiano en medio de los desafíos contemporáneos, y reiteró que la misión comienza siempre “aquí y ahora”, sin esperar condiciones ideales para actuar.

