Al término de la audiencia general del 8 de abril, el Papa León abordó el incremento de tensión en Oriente Medio y calificó el anuncio de un alto el fuego de dos semanas como «un signo de profunda esperanza». Desde la Plaza de San Pedro, afirmó que «solo volviendo a la mesa de negociaciones podremos poner fin a la guerra», y pidió acompañar este periodo con oración ante lo que describió como un momento delicado para la diplomacia internacional. Recordó además que el 11 de abril se celebrará una Vigilia de Oración por la Paz en la Basílica de San Pedro, abierta a la participación presencial y remota.
El anuncio del alto el fuego fue realizado por Irán, Estados Unidos e Israel, en medio de una escalada que ha dejado miles de víctimas. La decisión se produjo horas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, se retractara de sus amenazas de destruir la «civilización» iraní. En un comunicado, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, respaldó la suspensión temporal de ataques contra Irán, pero precisó que la tregua no incluye al Líbano, donde se reportan más de mil quinientas muertes.
El mensaje del Papa se dio en un contexto en el que las partes involucradas mantienen posiciones divergentes sobre el alcance del alto el fuego. Mientras Washington y Teherán buscan contener la confrontación directa, Israel mantiene operaciones en territorio libanés. El llamado del pontífice a reactivar el diálogo se inscribe en un escenario donde las decisiones militares continúan superponiéndose a los esfuerzos diplomáticos.
La Santa Sede insistió en que la tregua debe ser entendida como una oportunidad para abrir canales de negociación y no como un gesto aislado. El énfasis del Papa en la necesidad de un proceso sostenido de diálogo refleja la preocupación por la expansión del conflicto y por la ausencia de mecanismos estables que garanticen su desescalada.
El desarrollo de las próximas dos semanas será determinante para evaluar si el alto el fuego puede convertirse en un punto de inflexión o si se trata únicamente de una pausa temporal en un conflicto que continúa sin una ruta clara hacia la resolución.

