En su primer encuentro navideño con empleados del Vaticano, el Papa León XIV centró su mensaje en el papel del trabajo diario dentro de la estructura eclesial, al señalar que cada labor realizada con responsabilidad contribuye al funcionamiento de la Santa Sede y, desde la perspectiva doctrinal, constituye una forma de glorificar a Dios. El pontífice dirigió sus saludos a trabajadores y familias, estableciendo un mensaje orientado a reconocer la operación interna del Vaticano y la relevancia de quienes sostienen sus actividades administrativas y pastorales.
Durante su intervención, el Papa afirmó que continúa familiarizándose con la organización interna del Estado Vaticano, al que describió como un conjunto amplio de oficinas y servicios. Indicó que su intención es visitar progresivamente los distintos espacios laborales para conocer de manera directa las tareas que se realizan. Aunque señaló que no era un acto destinado a abordar temas laborales, consideró necesario reconocer el esfuerzo cotidiano del personal.
El mensaje incluyó una referencia al significado del nacimiento de Jesús y a la representación del trabajo en la escena del pesebre, donde artesanos, pastores y comerciantes aparecen desempeñando sus actividades habituales. León XIV sostuvo que, de manera similar, el personal del Vaticano puede contribuir a la misión de la Iglesia mediante el cumplimiento de sus responsabilidades diarias. En este sentido, afirmó que la dedicación y el compromiso, incluso cuando no se piensa explícitamente en la dimensión religiosa, forman parte de la vida comunitaria de la institución.
El pontífice también subrayó la importancia de la sencillez y la humildad como principios que deberían orientar tanto la celebración navideña como la práctica cotidiana de la Iglesia. Señaló que estos valores deben reflejarse en todas las expresiones institucionales y en la conducta de quienes integran la comunidad eclesial.
Al finalizar, León XIV extendió saludos y bendiciones a las familias de los trabajadores, con mención particular a personas enfermas y adultas mayores, y concluyó el encuentro con la oración del Padre Nuestro. Su mensaje dejó como eje central la necesidad de fortalecer la vida interna del Vaticano mediante el reconocimiento del trabajo diario y la adopción de valores que, según expuso, deben guiar la acción eclesial en su conjunto.

