Durante su alocución previa al rezo del Ángelus desde Castel Gandolfo, el Papa León XIV abordó este domingo 20 de julio el tema de la hospitalidad, retomando las lecturas del Libro del Génesis y del Evangelio de san Lucas. Desde una perspectiva pastoral y espiritual, el Pontífice instó a vivir el verano como espacio propicio para el encuentro interior, el diálogo comunitario y la apertura a la trascendencia.
El mensaje giró en torno al concepto de “acoger y dejarse acoger”, aplicable tanto a la vida religiosa como al entorno social contemporáneo. Citando ejemplos bíblicos, como el recibimiento de Abraham y Sara a tres visitantes y la visita de Jesús a Marta y María, el Papa propuso una reflexión sobre el ritmo acelerado de la vida cotidiana y el riesgo de omitir lo esencial en la experiencia del otro.
El Pontífice señaló que la palabra italiana “ospite”, que refiere tanto al que recibe como al que es recibido, refleja una dimensión recíproca de la acogida que se encuentra ausente en muchas relaciones sociales. Planteó que la hospitalidad, entendida como acto de humildad y apertura, no se limita a la generosidad material, sino que implica una disposición al encuentro auténtico.
En su análisis del pasaje evangélico, León XIV subrayó que la actitud de Marta, centrada en las tareas del recibimiento, podía desviar la atención del sentido espiritual del momento; mientras que María, al detenerse a escuchar, representaba una opción por la profundidad del vínculo. Según el Papa, esa distinción revela un llamado a revalorizar la pausa reflexiva frente al activismo rutinario.
El mensaje incluyó también una crítica indirecta al modelo turístico actual, caracterizado por la búsqueda de experiencias prefabricadas. El Papa advirtió que los encuentros genuinos, ya sean con Dios, con otras personas o con la naturaleza, no pueden ser comercializados y deben recuperarse como parte de la vida cotidiana.
En la parte final del acto, el Papa saludó a diversas delegaciones juveniles y comunitarias presentes en la Plaza de la Libertad, entre ellas peregrinos, grupos scouts, representantes del Movimiento de los Focolares y de centros académicos. Agradeció también la acogida brindada por la comunidad de Castel Gandolfo durante su estancia de verano.
La intervención de León XIV se enmarca en una serie de mensajes reiterados en el último año sobre el sentido de pertenencia, la fraternidad y la construcción de espacios de paz. El llamado a revitalizar la hospitalidad como práctica social parece dirigirse tanto a creyentes como a actores civiles en contextos marcados por polarización y desconexión.

