El Papa León XIV llama a rechazar la riqueza como ídolo en homilía en Santa Ana

by Enlace Noticias

Durante la celebración eucarística presidida este 21 de septiembre en la parroquia de Santa Ana, ubicada en el acceso principal al Vaticano y confiada desde 1929 a la orden de los Agustinos, el Papa León XIV exhortó a los fieles a optar por un estilo de vida centrado en la confianza, la fraternidad y el bien común, advirtiendo que “no se puede servir a Dios y a la riqueza”.

Concelebraron la misa el nuevo prior de los agustinos, padre Joseph Farrell, y el párroco Mario Millardi. Entre los asistentes se encontraba el padre Gioele Schiavella, ex párroco de Santa Ana entre 1991 y 2006, quien fue mencionado por el Pontífice al cumplir 103 años de edad.

En su homilía, el Papa abordó el pasaje del Evangelio de san Lucas que confronta la relación entre la fe y los bienes materiales. Señaló que la riqueza puede convertirse en un falso salvador, capaz de esclavizar el corazón humano. “Quien sirve a Dios se hace libre de la riqueza, pero quien sirve a la riqueza queda esclavo de ella”, afirmó.

El Pontífice subrayó que la conversión cristiana comienza en el corazón, y se manifiesta en la apertura de las manos para compartir y de la mente para construir una sociedad más justa. En ese sentido, recordó la exhortación de san Pablo a orar por todos, especialmente por las autoridades, para que no utilicen la riqueza como instrumento de violencia o dominación.

La parroquia de Santa Ana, descrita por el Papa como “una frontera” por su ubicación estratégica entre el Vaticano y la ciudad de Roma, fue presentada como un espacio de encuentro, oración y caridad. En ese contexto, instó a la comunidad parroquial a mantener sus puertas abiertas y a ser testigos activos de esperanza en medio de los conflictos y la indiferencia social.

El mensaje concluyó con un llamado a no permanecer pasivos ante los dramas contemporáneos, sino a anunciar con palabras y obras que “Jesús es el Salvador del mundo”. La intervención del Papa se inscribe en una línea pastoral que cuestiona el uso de la riqueza como valor absoluto y propone una ética cristiana orientada al servicio, la equidad y la solidaridad.

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