El Papa León XIV llama a la Iglesia a convertirse en un taller de humildad y encuentro

by Enlace Noticias

En su mensaje previo al rezo del Ángelus dominical, el Papa León XIV exhortó a la Iglesia a convertirse en un espacio de acogida y humildad, alejado de dinámicas de competencia y protagonismo. Desde la ventana del Palacio Apostólico, el Pontífice reflexionó sobre el pasaje del Evangelio de Lucas en el que Jesús observa la disputa por los primeros lugares durante un almuerzo con fariseos, y lo utiliza como parábola para interpelar a quienes lo rodean.

El Papa subrayó que la humildad no debe entenderse como debilidad, sino como una forma plena de libertad. En sus palabras, “ser libre de uno mismo” implica dejar de centrarse en la propia imagen y abrirse a una visión más amplia, en la que el Reino de Dios y su justicia se convierten en el verdadero interés. En ese sentido, llamó a la Iglesia a ser “una casa en la que siempre se es bienvenido, donde los puestos no se conquistan”, y donde Jesús pueda seguir tomando la palabra para educar en humildad y libertad.

Dirigiéndose a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el Pontífice señaló que compartir la mesa eucarística implica también permitir que Jesús describa cómo nos ve, y que esa mirada revele las formas en que la vida se ha reducido a una competencia por reconocimiento. En ese contexto, invitó a detenerse, reflexionar y dejarse interpelar por una palabra que cuestione las prioridades del corazón.

León XIV también abordó el concepto de dignidad, afirmando que quien se reconoce como hijo o hija de Dios no necesita estrategias para ocupar el primer lugar, pues su valor no depende de comparaciones ni de logros visibles. En cambio, quien se engrandece a sí mismo suele mostrar inseguridad y falta de perspectiva.

El mensaje incluyó una reflexión sobre el papel del huésped, destacando que Jesús no se mantuvo ajeno a las situaciones, sino que se hizo cercano con respeto y autenticidad. El Papa afirmó que una cultura del encuentro se construye a partir de gestos sencillos que implican entrar en el mundo del otro, y que tener invitados ensancha el espacio del corazón.

La alocución del Pontífice se inscribe en una línea de pensamiento que busca reposicionar el papel de la Iglesia como espacio de servicio, diálogo y transformación interior, en un contexto global marcado por tensiones sociales, polarización y búsqueda de reconocimiento. El llamado a la humildad se presenta como una propuesta de fondo para reconfigurar las relaciones dentro y fuera de las estructuras eclesiásticas

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