El Vaticano hizo público el informe elaborado por el cardenal Giuseppe Petrocchi, arzobispo emérito de L’Aquila, sobre los trabajos de la comisión encargada de estudiar la posibilidad de admitir mujeres al diaconado como grado del sacramento del orden. El documento concluye que, a la luz de la Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio, no es posible proceder en esa dirección, aunque aclara que no se puede formular aún un juicio definitivo, como ocurre en el caso de la ordenación sacerdotal.
La comisión, creada por mandato del Papa Francisco, sesionó en tres etapas entre 2021 y 2025. En su primera reunión, se reconoció que la Iglesia ha utilizado en distintos momentos el título de diaconisa, pero con significados diversos. El debate teológico planteó dudas sobre la compatibilidad de la ordenación diaconal femenina con la doctrina del ministerio ordenado, aunque se respaldó la creación de nuevos ministerios que favorezcan la colaboración entre hombres y mujeres.
En la segunda sesión, celebrada en 2022, se aprobó por mayoría la formulación que excluye la admisión de mujeres al diaconado como grado del orden, sin cerrar la puerta a un análisis futuro. En la última sesión, en febrero de 2025, se revisaron las contribuciones enviadas tras el Sínodo sobre la sinodalidad. Aunque se recibieron numerosos textos, solo 22 procedían de pocos países, por lo que la comisión consideró que no reflejan la voz del conjunto del pueblo de Dios.
El informe recoge argumentos a favor y en contra. Los favorables sostienen que la exclusión contradice la igualdad bíblica entre hombres y mujeres y el desarrollo social que reconoce la paridad de acceso a funciones institucionales. Los contrarios afirman que la masculinidad de Cristo y de los ordenados es parte integral de la identidad sacramental y que modificarla implicaría alterar el significado nupcial de la salvación. La votación sobre esta tesis quedó dividida en partes iguales.
Con nueve votos a favor y uno en contra, la comisión recomendó ampliar el acceso de las mujeres a ministerios instituidos para el servicio comunitario, como signo de reconocimiento eclesial y respuesta a la discriminación de género.
En sus conclusiones, el cardenal Petrocchi subrayó que persiste una “intensa dialéctica” entre dos visiones teológicas: una que distingue el diaconado del sacerdocio y abre la posibilidad de ordenación femenina, y otra que insiste en la unidad del sacramento del orden y rechaza esa hipótesis. Señaló que es necesario un examen crítico más amplio sobre la identidad y misión del diaconado, dado que en algunos continentes es casi inexistente y en otros se confunde con funciones laicales.
El informe confirma que, aunque se descarta por ahora la ordenación de mujeres como diaconisas, el debate permanece abierto y sin resolución definitiva, en un contexto de discusión global sobre el papel de las mujeres en la Iglesia.

