En una ceremonia celebrada en la Plaza de San Pedro ante más de 80 mil personas, el Papa León XIV presidió la canonización de los beatos Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis, dos jóvenes laicos que, según el Pontífice, representan un modelo de vida centrado en la fe, el servicio y la coherencia espiritual. En su homilía, el Papa afirmó que ambos santos son una invitación a no malgastar la vida, sino a orientarla hacia lo alto y convertirla en una obra significativa.
Durante la celebración eucarística, el Papa destacó que tanto Frassati como Acutis respondieron desde temprana edad con un “sí” a Dios, entregándose plenamente sin reservas. El mensaje central giró en torno a la necesidad de adherirse al proyecto divino, renunciando a lo superfluo y asumiendo el compromiso de vivir con propósito. Citando el Evangelio, el Pontífice recordó que “quien no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo”, subrayando que la fe implica una decisión radical y sostenida.
El Papa también hizo referencia a figuras históricas como Salomón, Francisco de Asís y Agustín de Hipona, quienes enfrentaron momentos decisivos en su juventud que marcaron el rumbo de sus vidas. En ese contexto, la canonización fue presentada como una oportunidad para reflexionar sobre el sentido de la existencia y el papel de la espiritualidad en la vida cotidiana.
Frassati fue descrito como un joven comprometido con la acción social, vinculado a grupos eclesiales y activo en la vida política, mientras que Acutis destacó por integrar la oración, el estudio y la caridad en su rutina diaria. Ambos cultivaron prácticas religiosas accesibles como la misa diaria, la adoración eucarística y la confesión frecuente, además de mantener una devoción constante por la Virgen María y los santos.
El Papa también abordó el tema de la enfermedad en la vida de los nuevos santos, señalando que ni el sufrimiento físico ni la cercanía de la muerte les impidieron mantener su entrega espiritual. Frassati expresó que “el día de mi muerte será el más bello de mi vida”, mientras que Acutis afirmaba que “el cielo nos espera desde siempre”.
La canonización de Frassati y Acutis se inscribe en una estrategia pastoral que busca ofrecer referentes contemporáneos de santidad, especialmente dirigidos a las nuevas generaciones. El Papa concluyó su mensaje con una exhortación directa: “No yo, sino Dios”, citando a Acutis, y “Si tienes a Dios como centro de todas tus acciones, entonces llegarás hasta el final”, en palabras de Frassati.
La ceremonia fue acompañada por delegaciones oficiales, religiosos y fieles de diversos países, en un acto que refuerza el papel de la Iglesia en la promoción de modelos éticos y espirituales en contextos de transformación social. La canonización de estos dos jóvenes plantea una narrativa que vincula la fe con la acción concreta, y propone una lógica de vida que trasciende lo inmediato.

