En plena temporada vacacional y con escasa difusión previa, el Instituto del Transporte del Estado de Michoacán (ITransporte) autorizó un incremento de un peso en la tarifa del transporte público, medida que entró en vigor sin previo aviso para miles de usuarios que hoy enfrentan mayores costos en sus traslados.
De acuerdo con el decreto publicado discretamente en el Periódico Oficial del Estado, la tarifa para el transporte urbano y suburbano pasa de 10 a 11 pesos, pese a que muchas unidades mantienen deficiencias evidentes en limpieza, puntualidad y condiciones mecánicas. El último ajuste tarifario se había realizado en enero de 2022.
El aumento, firmado por la titular de ITransporte, María Elena Huerta Moctezuma, se justificó con un estudio técnico que consideró inflación, salario mínimo y poder adquisitivo, aunque omite el impacto directo en los bolsillos de las familias michoacanas, especialmente en zonas donde el transporte público es la única alternativa de movilidad.
Aunque se mantiene una tarifa preferencial de 10 pesos para adultos mayores y personas con discapacidad, y se exenta del pago a personas con cáncer acreditadas por el CEAO, el alza generalizada se da en un momento estratégico: vacaciones de Semana Santa, cuando buena parte de la población se encuentra fuera de actividades laborales o escolares y con menor margen de protesta.
El Instituto asegura que el nuevo ajuste busca mejorar la calidad del servicio y modernizar las unidades, pero para muchos usuarios el aumento contrasta con una realidad cotidiana de rutas saturadas, tiempos de espera excesivos y unidades en mal estado.
Organizaciones civiles y usuarios del transporte han comenzado a cuestionar no solo el monto del aumento, sino la falta de transparencia en su aplicación, y exigen que cualquier mejora prometida se vea reflejada de manera inmediata en las calles.

