León XIV concluyó su ciclo de visitas pastorales previas a la Pascua en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, en Ponte Mammolo, donde subrayó la necesidad de mantener abiertas las puertas de la Iglesia frente a un contexto social que, afirmó, tiende al cierre y a la exclusión. El Pontífice destacó el trabajo de inclusión que esta comunidad ha desarrollado durante años y reconoció la participación activa de jóvenes, familias, catequistas y voluntarios que atienden a personas sin hogar, migrantes y sectores vulnerables.
La visita reunió a fieles de distintas generaciones. Entre ellos, Eleonora Scolastico, catequista de 89 años, quien relató que los niños prepararon manualidades y un libro con reflexiones para entregarlo al Papa. En el oratorio, León XIV agradeció el esfuerzo comunitario y señaló que la parroquia ha construido “una comunidad que sabe acoger”, lo que calificó como un signo de esperanza en un entorno marcado por dificultades sociales.
Antes de la misa, el Papa sostuvo un encuentro privado con personas mayores y con discapacidad. En ese espacio insistió en la importancia de encontrar “puertas abiertas que acojan a todos” y advirtió sobre una tendencia creciente a rechazar al otro. Recordó que cerca de cien parroquias romanas trabajan en la integración de extranjeros y afirmó que el Evangelio llama a vivir con un espíritu de apertura, citando la frase: “Fui forastero y me acogisteis”.
La comunidad local consideró significativa la presencia del Pontífice. Familias que han participado durante décadas en la vida parroquial señalaron que la visita refuerza el sentido de pertenencia y el valor de las actividades que se realizan en este espacio, especialmente para niñas, niños y adolescentes. Para algunos, la presencia del Papa en distintos barrios de Roma representa un mensaje de cercanía y acompañamiento.
El cardenal Baldo Reina, vicario apostólico para la diócesis de Roma, expresó su emoción al recordar que en esta parroquia dio sus primeros pasos pastorales como seminarista entre 1994 y 1998. Destacó el ambiente comunitario que se mantiene vigente y la continuidad del trabajo pastoral.
La jornada también reunió testimonios de personas en situación de vulnerabilidad. Gaspare, un hombre sin hogar que recibe apoyo de la Comunidad de Sant’Egidio, señaló que la parroquia representa un espacio donde puede encontrar ayuda y un lugar para reconstruir su vida espiritual. Otros fieles, incluidos grupos de religiosas mexicanas y familias migrantes, expresaron su deseo de paz para sus países de origen y agradecieron la oportunidad de participar en la visita.
León XIV cerró su recorrido saludando desde los balcones a quienes se reunieron para verlo. Su mensaje final reiteró que una parroquia inspirada en el Sagrado Corazón debe ser un espacio donde cualquier persona pueda encontrar acompañamiento, comunidad y un entorno dispuesto a recibir sin distinciones.

