En su catequesis de esta mañana en el Vaticano, el Papa León XIV dirigió dos llamados que marcaron el tono de su mensaje: la necesidad de evitar que el horror del genocidio vuelva a recaer sobre cualquier pueblo y la urgencia de acompañar al pueblo de Mozambique, afectado por severas inundaciones desde octubre pasado. El Pontífice recordó el Día Internacional de Conmemoración en memoria de las víctimas del Holocausto, celebrado ayer, y reiteró su condena a toda forma de discriminación por motivos de lengua, nacionalidad o religión, reafirmando la postura expresada en Nostra Aetate.
Durante sus saludos en italiano, León XIV evocó la muerte de millones de judíos y de otras personas perseguidas durante el Holocausto, calificando la fecha como un recordatorio que obliga a mantener la vigilancia internacional. En su mensaje, pidió a Dios el don de un mundo sin antisemitismo ni prejuicios y llamó a los Estados a permanecer atentos para impedir que prácticas de persecución o exclusión deriven nuevamente en crímenes de exterminio. Subrayó que la construcción de una sociedad basada en el respeto mutuo y el bien común es una responsabilidad compartida.
El Papa también dirigió su atención a Mozambique, donde las intensas lluvias registradas desde octubre han provocado inundaciones que han dejado al menos 137 personas fallecidas y más de 812 mil afectadas. Al saludar a los peregrinos de lengua portuguesa, expresó su cercanía con las víctimas y con quienes han sido desplazados, así como con quienes brindan asistencia en las zonas afectadas. Elevó una oración por el país y pidió fortaleza para las comunidades que enfrentan la emergencia.
Los mensajes del Pontífice se inscriben en una línea de llamados recientes en favor de la paz, la memoria histórica y la defensa de los derechos humanos, insistiendo en que la prevención de nuevas tragedias requiere atención constante, cooperación internacional y rechazo a toda forma de odio o exclusión.

