En la audiencia general celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV dedicó su catequesis a reflexionar sobre la muerte, tema que calificó como inevitable y, al mismo tiempo, evitado en la sociedad contemporánea. El Pontífice afirmó que la muerte no debe ser entendida como un final oscuro, sino como parte del viaje hacia la vida plena y eterna que Cristo abrió con su Resurrección.
El Papa señaló la paradoja que este acontecimiento representa para el ser humano: es natural porque todo ser vivo muere, pero se percibe como antinatural debido al deseo de eternidad presente en cada persona. Criticó la tendencia actual a convertir la muerte en un tabú y a evitar los cementerios, lugares que —recordó— conservan la memoria de la esperanza cristiana en la resurrección.
Apoyándose en san Alfonso María de Ligorio, León XIV definió la muerte como “gran maestra de vida”, que ayuda a discernir lo esencial de lo efímero. Invitó a los fieles a no huir de esta reflexión y a mirarla sin temor, pues “el paso por la tierra nos prepara para la eternidad”.
El Pontífice también abordó los debates sobre el transhumanismo y la idea de una inmortalidad tecnológica. Preguntó si la ciencia podría vencer la muerte y, en caso de lograrlo, si garantizaría una vida feliz. Subrayó que la respuesta cristiana se encuentra en la Resurrección de Cristo, que transforma la comprensión de la muerte y la convierte en paso definitivo hacia la vida eterna.
Citó al evangelista san Lucas para evocar la luz de la mañana de Pascua como símbolo de la victoria sobre las tinieblas de la muerte. “Solo la Resurrección ilumina plenamente este misterio y hace verdadera la esperanza profunda del corazón humano”, afirmó.
Finalmente, León XIV exhortó a los fieles a mirar la muerte con confianza: “Gracias al Resucitado, podemos llamarla hermana, como san Francisco. La esperanza de la resurrección nos libera del miedo a desaparecer y nos prepara para la alegría de la vida sin fin”.
En su mensaje, el Papa también expresó pesar por el renovado conflicto en la frontera entre Tailandia y Camboya, donde se han registrado víctimas civiles y desplazamientos masivos. Hizo un llamado urgente a las partes para cesar el fuego y retomar el diálogo, reiterando su cercanía en la oración con las poblaciones afectadas.

