Michoacán ante el desafío migratorio: remesas, retorno y vulnerabilidad social según el Anuario de Migración y Remesas 2025

by Enlace Noticias

El estado de Michoacán se mantiene como uno de los principales protagonistas en el fenómeno migratorio nacional, tanto por el volumen de remesas que recibe como por los desafíos sociales que enfrenta ante el retorno de migrantes y la persistente expulsión de población. Así lo revela el Anuario de Migración y Remesas 2025, elaborado por BBVA Research y la Fundación BBVA México, en colaboración con el Consejo Nacional de Población (CONAPO).

El documento, coordinado por Ana María Aragonés, Fernando Cortés, Juan José Li Ng y Daniel Chiquiar, ofrece una radiografía actualizada del impacto migratorio en México, con énfasis en los flujos económicos, demográficos y sociales que configuran la relación entre el país y sus comunidades en el exterior.

Michoacán: segundo receptor nacional de remesas
Según el Anuario, Michoacán ocupa el segundo lugar nacional en recepción de remesas, con un total de 5,348 millones de dólares en 2024, sólo detrás de Jalisco. Este ingreso representa un componente central en la economía local, especialmente en municipios con alta tradición migratoria como Apatzingán, Uruapan, Zamora y La Piedad.

El informe señala que las remesas han contribuido a mejorar el consumo de los hogares, pero también advierte que no resuelven las condiciones estructurales de pobreza, desigualdad y falta de oportunidades que siguen impulsando la migración. En Michoacán, más del 60% de los hogares receptores de remesas se ubican en zonas rurales, lo que acentúa la dependencia económica de estos ingresos.

Retorno migrante y rezago institucional
El Anuario también documenta el aumento de migrantes mexicanos que han retornado al país, muchos de ellos por razones de deportación, reunificación familiar o cambio en las condiciones laborales en Estados Unidos. Michoacán figura entre los estados con mayor número de personas retornadas, lo que plantea retos en materia de reintegración social, acceso a servicios y reconocimiento de derechos.

Los autores del estudio advierten que los programas de atención al migrante retornado son limitados y dispersos, lo que genera vacíos institucionales. En Michoacán, la falta de coordinación entre instancias estatales y municipales ha dificultado la implementación de políticas efectivas para esta población.

Migración juvenil y desplazamiento forzado
El documento destaca que una proporción creciente de migrantes son jóvenes entre 15 y 29 años, muchos de ellos con niveles educativos medios o superiores. En Michoacán, este perfil se vincula con la falta de oportunidades laborales y educativas, así como con contextos de violencia que obligan a la salida del país.

El Anuario subraya que el desplazamiento forzado por violencia, aunque difícil de cuantificar, es una realidad en regiones del estado donde operan grupos delictivos. Esta situación ha generado nuevas formas de migración que no responden únicamente a factores económicos, sino a la necesidad de protección.

Desafíos para la política pública
Los coordinadores del estudio concluyen que el fenómeno migratorio requiere una respuesta integral que articule esfuerzos entre los tres niveles de gobierno. En el caso de Michoacán, se recomienda fortalecer los mecanismos de atención a migrantes, mejorar la infraestructura social en comunidades receptoras de remesas y diseñar estrategias específicas para el retorno migrante.

El Anuario de Migración y Remesas 2025 se convierte así en una herramienta clave para entender los impactos sociales y políticos de la migración en México, y en particular para estados como Michoacán, donde la movilidad humana sigue siendo un factor determinante en la vida cotidiana de miles de familias.

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