Durante el 36º Festival de la Juventud “Mladifest”, celebrado del 4 al 8 de agosto en el santuario de Medjugorje, Bosnia y Herzegovina, el Papa León XIV dirigió un mensaje a los participantes en el que destacó la importancia de la fe como vínculo humano y comunitario, más allá de las barreras tecnológicas, culturales o lingüísticas. El Pontífice subrayó que la fe constituye un lenguaje capaz de unir corazones y formar comunidad, en contraste con los entornos digitales que, según expresó, no pueden sustituir el encuentro personal.
El mensaje papal se enmarca en un contexto de creciente digitalización de las relaciones humanas, en el que el Vaticano ha reiterado su preocupación por el aislamiento social y la pérdida de contacto directo entre personas. En este sentido, el Papa instó a los jóvenes a “alegrarse juntos y no temer llorar con quien sufre”, citando la exhortación de san Pablo en la carta a los Romanos.
El Pontífice también abordó el papel de la fe como camino compartido, retomando la imagen de san Agustín sobre los peregrinos que se encienden mutuamente como llamas. Señaló que la experiencia religiosa no debe vivirse en solitario, sino en comunidad, y que la Iglesia ofrece un espacio para ese acompañamiento. En su mensaje, recordó el ejemplo de María en su visita a Isabel, como símbolo de encuentro que genera alegría.
El festival, que reúne a miles de jóvenes de diversos países, incluye actividades como oración, catequesis, testimonios y liturgias, con traducción simultánea a más de 20 idiomas. La misa de clausura está programada para el viernes 8 de agosto en el monte Križevac. Los organizadores han solicitado a los asistentes portar radio FM con auriculares, Biblia y paraguas, como parte de las recomendaciones logísticas.
En otro apartado de su mensaje, el Papa León XIV se dirigió a quienes sienten una vocación especial, alentándolos a no temer responder al llamado a la vida consagrada o al sacerdocio. Señaló que la palabra del Señor no solo otorga libertad y felicidad, sino que permite una realización plena como personas y como creyentes.
El mensaje concluyó con una bendición apostólica y una invocación a la Virgen María para que acompañe a los jóvenes en su camino espiritual. El Mladifest se consolida como un espacio de encuentro religioso internacional, en el que se promueve la reflexión sobre el papel de la fe en la vida cotidiana y en la construcción de vínculos humanos duraderos.

