El Papa León XIV difundió este 25 de julio su mensaje con motivo de la 111ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebrará los días 4 y 5 de octubre. En el texto, titulado “Migrantes, misioneros de esperanza”, el Pontífice reflexiona sobre la relación entre migración, esperanza y misión, en el contexto de crisis globales, conflictos armados y desigualdades que impulsan desplazamientos humanos.
El mensaje advierte sobre el impacto negativo del individualismo en los esfuerzos de cooperación internacional, señalando que esta actitud obstaculiza la asignación de responsabilidades, el logro del bien común y la solidaridad entre naciones. En contraste, el Papa enfatiza el valor transformador de la esperanza como virtud que impulsa la búsqueda de dignidad y bienestar, aspectos que definen las motivaciones fundamentales de la movilidad humana contemporánea.
El texto reconoce a los migrantes como portadores de esperanza, capaces de contribuir activamente al fortalecimiento comunitario y espiritual de las sociedades receptoras. León XIV propone tres ejes de reflexión: la preparación pastoral de los migrantes como actores misioneros, la recuperación de la corresponsabilidad bautismal dentro de la Iglesia, y el valor de las comunidades acogedoras como espacios de inclusión y fraternidad.
Citando referencias doctrinales y pastorales, el mensaje subraya que los migrantes representan una oportunidad para revitalizar la acción evangelizadora en contextos de creciente desafección espiritual. Asimismo, se destaca la necesidad de formación y acompañamiento adecuados, mediante cooperación intereclesial, para desarrollar su potencial en la vida comunitaria y religiosa.
El Papa concluye su mensaje encomendando a los migrantes y a quienes los acompañan a la protección de la Virgen María, con un llamado a renovar el compromiso con la construcción de un mundo más justo y solidario.

