El Papa presidió este jueves la sesión plenaria de la Reunión de Obras de Ayuda a las Iglesias Orientales (ROACO), donde calificó como “diabólica” la violencia que afecta a comunidades cristianas de Oriente Medio y pidió un examen riguroso de las causas que alimentan los conflictos.
En la Sala Clementina del Palacio Apostólico, el Pontífice recordó que la guerra en Ucrania, Gaza y otras zonas de Oriente Medio ha creado “un manto de odio” y advirtió sobre el impacto de la desinformación. “La gente no puede morir a causa de las noticias falsas”, afirmó, al tiempo que urgió a desenmascarar las “falsas causas” y la “propaganda del rearme” que, según dijo, traiciona los deseos de paz de los pueblos.
El Papa cuestionó la capacidad de los mecanismos internacionales en materia de derecho humanitario, al señalar que el principio de “obligar a los demás por la fuerza” ha desplazado la fuerza del derecho. “Esto es indigno del hombre, es vergonzoso para la humanidad”, sostuvo sin precisar qué instancias deben asumir una nueva línea de acción.
Sobre el financiamiento de conflictos, el Pontífice subrayó el flujo de recursos hacia los “mercaderes de la muerte” y llamó a redistribuir esos fondos para la construcción de hospitales y escuelas, en lugar de financiar armas que destruyen la infraestructura existente.
Frente a los participantes, encabezados por el cardenal Claudio Gugerotti, el Papa también dirigió un llamado a la oración y al testimonio cristiano. Propuso convertir cada noticia de violencia en “grito de intercesión a Dios” y reiteró la necesidad de permanecer “arraigados en Jesús” para superar la lógica de la represalia.
En su discurso, el Pontífice mencionó el atentado en la iglesia de San Elías en Damasco y la situación de comunidades en Siria, y concluyó con un pedido de formación sobre las Iglesias orientales en seminarios y universidades católicas, sin detallar el alcance o calendario de esa iniciativa.

