En su primera audiencia con representantes de otras Iglesias cristianas y religiones del mundo, el Papa León XIV emitió un enérgico llamado contra la guerra, el rearme y los sistemas económicos que empobrecen a la humanidad, al tiempo que trazó una ruta clara para el diálogo interreligioso, la fraternidad universal y la unidad cristiana.
Desde la Sala Clementina del Palacio Apostólico, el Pontífice convocó a los líderes religiosos a dejar de lado “condicionamientos ideológicos y políticos” y comprometerse con una causa común: la paz. “Si estamos de acuerdo y libres de condicionamientos, podemos ser eficaces para decir no a la guerra y sí a la paz, no al armamentismo y sí al desarme, no a una economía que empobrece y sí al desarrollo integral”, expresó.
León XIV subrayó que, en un mundo herido por la violencia y los conflictos, las religiones tienen la responsabilidad de ser agentes de reconciliación y compasión. “Cada una de las comunidades aquí representadas aporta sabiduría y compromiso por el bien común y por la preservación de la casa común”, dijo en referencia al planeta.
Unidad en Cristo y diálogo con todos
El Papa reafirmó su compromiso con el ecumenismo cristiano, estableciendo como prioridad el restablecimiento de la plena comunión entre todos los que creen en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. “Como Obispo de Roma, considero uno de mis deberes prioritarios esta búsqueda”, dijo, evocando su lema episcopal “In Illo uno unum” (“En Aquel Uno, seamos uno”).
En línea con sus predecesores, especialmente Juan XXIII y Francisco, León XIV defendió la sinodalidad como camino para una Iglesia católica más abierta y participativa, y vinculó ese concepto con el diálogo ecuménico, considerando que “sinodalidad y ecumenismo están estrechamente ligados”.
Respeto, conciencia y puentes con otras religiones
El Papa también alentó el diálogo con el judaísmo, al que calificó como una “relación especial” por ser la raíz del cristianismo. A los representantes judíos les pidió mantener vivo el diálogo teológico, incluso en tiempos difíciles.
Sobre la relación con el islam, León XIV expresó su estima hacia “quienes adoran al único Dios, vivo y misericordioso”, e instó a construir vínculos “basados en el respeto recíproco y la libertad de conciencia”.
Un mensaje para el mundo
Con una visión clara y sin ambigüedades, León XIV situó su pontificado en continuidad con los esfuerzos por una “fraternidad humana global”, destacando el papel del Vaticano como actor espiritual en la promoción de la paz, el respeto y la cooperación entre religiones.
“Hoy es tiempo de dialogar y construir puentes”, dijo el Papa con firmeza. Su mensaje final fue un deseo compartido por muchos en medio de un mundo en conflicto: que el testimonio de unidad entre las religiones construya un futuro más pacífico, justo y solidario para todos.

