En un gesto inesperado que emocionó a miles de fieles, el Papa Francisco apareció este domingo en la Plaza de San Pedro al finalizar la Misa del Domingo de Ramos, presidida por el cardenal Leonardo Sandri. Desde la parvis, el Pontífice pronunció un breve pero significativo mensaje: “¡Feliz Domingo de Ramos y feliz Semana Santa!”, antes de permanecer cerca de diez minutos saludando a los asistentes.
La presencia del Papa fue una sorpresa, dado que se encuentra en recuperación tras recientes complicaciones de salud. Aun así, el Pontífice ha mantenido una intensa actividad durante los últimos días, con apariciones no programadas como su visita a la Basílica Vaticana el 10 de abril y, más recientemente, a la basílica de Santa María la Mayor, donde rezó ante el icono de la Salus Populi Romani.
Durante la celebración litúrgica, el cardenal Sandri —en calidad de delegado del Papa— presidió la misa desde la parvis de la basílica vaticana, recordando a los presentes que “la cruz no se lleva al cuello, sino en el corazón” y que la pasión de Jesús debe transformarse en compasión activa hacia los demás. “Hacerse cireneos los unos de los otros”, fue el llamado central de la homilía, que convocó a vivir la Semana Santa con entrega y solidaridad.
A pesar del clima nublado, más de 40 mil personas se congregaron en la Plaza de San Pedro, decorada con flores multicolores y olivos provenientes de viveros italianos y holandeses. En la ceremonia se distribuyeron 150 palmas y alrededor de 200 mil ramitas de olivo, mientras los fieles participaron con entusiasmo en la procesión que conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.
La aparición del Papa, acompañado por un rayo de sol que rompió momentáneamente el cielo encapotado, fue recibida con una ovación. Un gesto simbólico que marca el inicio de la Semana Santa y reafirma la cercanía del Pontífice con el pueblo católico, aún en medio de su convalecencia.

