En el vuelo de regreso a Roma tras concluir su viaje apostólico por África, el Papa León XIV ofreció una amplia reflexión sobre los desafíos internacionales y eclesiales que marcaron su recorrido. Ante periodistas que lo acompañaron, el Pontífice subrayó que su misión prioritaria fue pastoral, centrada en “anunciar el Evangelio” y “caminar con el pueblo”, más allá de lecturas políticas del viaje. “Estoy muy contento con todo el viaje, pero vivir, acompañar, caminar con el pueblo de Guinea Ecuatorial ha sido verdaderamente una bendición”, afirmó.
En materia internacional, el Papa abordó la crisis en Irán y la escalada entre Estados Unidos e Israel. Evitó pronunciarse sobre un eventual cambio de régimen y llamó a “promover una cultura de paz” y proteger a la población civil. “La cuestión no es si cambia el régimen o no cambia el régimen, la cuestión es cómo promover los valores en los que creemos sin la muerte de tantos inocentes”, señaló, insistiendo en que la Iglesia “no puede estar a favor de la guerra”.
Sobre migración, tema central de su próximo viaje a España, el Papa planteó que el fenómeno debe analizarse desde la responsabilidad global. Preguntó qué hace el Norte para transformar las condiciones del Sur y criticó que muchos migrantes sean tratados “peor que a los animales”. Reconoció el derecho de los Estados a regular fronteras, pero recordó que “cuando llegan, son seres humanos y merecen el respeto que le corresponde a todo ser humano por su dignidad”.
Consultado sobre su encuentro con líderes autoritarios durante la gira, el Pontífice defendió la diplomacia vaticana como un instrumento para abrir espacios humanitarios y de justicia. Explicó que la Santa Sede mantiene relaciones incluso con gobiernos de corte autoritario para “buscar situaciones en las que hay presos políticos y encontrar una manera de liberarlos”, evitando que su presencia sea interpretada como legitimación.
Respecto a la decisión del cardenal Reinhard Marx de permitir bendiciones a parejas del mismo sexo en su diócesis, el Papa reiteró que la unidad de la Iglesia no debe girar en torno a debates sexuales. Recordó que la Santa Sede no avala “la bendición formalizada de las parejas”, más allá de la bendición general a todas las personas. Advirtió que avanzar más allá de lo establecido “puede causar más desunión que unidad” y llamó a centrar la cohesión eclesial en Jesucristo.
Finalmente, condenó las ejecuciones recientes en Irán y reiteró su postura contra la pena de muerte: “Condeno todas las acciones injustas. Condeno el asesinato de personas. Condeno la pena de muerte”. Subrayó que la vida humana debe ser protegida “desde la concepción hasta la muerte natural”.
La entrevista cerró un viaje marcado por encuentros multitudinarios, tensiones geopolíticas y debates internos en la Iglesia, en los que el Papa León XIV insistió en una misma línea: diálogo, dignidad humana y responsabilidad global.

