Matar a la gallina de oro en Izazaga 89
Por: Pedro Hugo Montero
Tal vez recuerden la fábula de la “Gallina de los Huevos de Oro”, escrita por Esopo, viene a mención porque a la administración de la 4T en la Ciudad de México, bien le vendría leerla y reflexionar respecto a su enseñanza.
La plaza comercial “México Mart” ubicada en Izazaga 89, colonia Centro, alcaldía Cuauhtémoc, fue clausurada la semana pasada por parte de los mandos de la CDMX, desde la Autoridad del Centro Histórico de la Ciudad de México, dependiente del jefe de Gobierno Martí Batres, con apoyo del Instituto de Verificación Administrativa (INVEA), la Secretaría de Desarrollo Económico (SEDECO) y la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX (SSC).
Si bien la mayoría de los establecimientos de venta de productos chinos al interior de la plaza incurrían en diversas irregularidades como la falta de autorizaciones para operar, y aparentemente estaban en condiciones de riesgo, como carecer de un Plan de Protección Civil, así como de una revisión estructural del edificio de 16 pisos, lo único cierto es que algunos negocios simulan laborar con normalidad aunque se comportan como si lo hicieran en la clandestinidad.
Se presta a que se crea que hay lavado de dinero, porque los giros comerciales de los establecimientos son muy dinámicos y constantemente cambian, lo que ves hoy, en un mes ya no está en el mismo lugar, o el giro es totalmente distinto, casi nadie acepta pagos con tarjetas, y transferencias solo algunos, siempre y cuando la compra supere los 5 mil pesos.
Como todas las operaciones son en efectivo, ahí si fluye el dinero a manos llenas, de igual manera la corrupción y envidia son un foco de atracción para el crimen organizado, ya sean los carteristas, robo a transeúntes, estafas, cobro de derecho de piso, por mencionar algunos, así como el respectivo “moche” para los inspectores de todas las dependencias mencionadas, que eventualmente asisten, o piden a los comerciantes que “se formen con su diezmo” para que los dejen trabajar en paz.
La razón de la clausura fue supuestamente en atención a denuncias anónimas y otras focalizadas. Izazaga 89 mejor conocida como la plaza de los Chinos, es el centro de distribución de otros negocios en las inmediaciones del Centro Histórico, y de ahí salen las órdenes para surtir mercancías para vendedores ambulantes, vagoneros en el metro, ventas por Facebook, o comercios establecidos en otras alcaldías de la Ciudad de México, y algunas otras entidades para replicar el sistema de logística y distribución.
De hecho el éxito de esa plaza es que es el centro de distribución de por lo menos 4 plazas más pequeñas que se encuentran a la redonda y que con la clausura reciente, han satisfecho el mercado que demanda productos novedosos a precios accesibles.
Pequeños comercios tradicionales del Centro Histórico han sido desplazados por los interesados en almacenar y vender productos de origen Chino, donde con la ayuda de “diableros” congestionan el tránsito peatonal e incrementan la inseguridad así como daños a la infraestructura urbana.
Las personas que asisten y no pueden acceder a la plaza consideran que la clausuraron, porque “quieren más mochada, ya que es el año de Carranza, porque el de Hidalgo ya no alcanza” y realizan sus compras en las plazas cercanas.
También todas las autoridades involucradas saben que desde la colonia Obrera hasta La Lagunilla, edificios completos poco a poco se han convertido en bodegas de productos chinos que tienen dominio en al menos 13 calles del centro.
Al haber clausurado este negocio no afectaron a sus dueños en lo mínimo, pero sí a las personas que tienen sus comercios dentro, es mucha inversión que permanece inmóvil y trae como daños colaterales la falta de ingreso de los que ahí laboran, incremento de comercio informal y delincuencia.
¿Acaso lo hicieron para subirles la cuota antes de que entre en funciones la Jefa de Gobierno Electa, Clara Brugada? Si, para que ella ya tenga un piso para negociar con los poderes fácticos del Corazón de la Ciudad, no se sienta sorprendido si dentro de su gabinete le otorga a Catalina Monreal la titularidad de la Autoridad del Centro Histórico de la Ciudad de México, aprovechando los contactos y experiencia de su padre, Ricardo Monreal, que gobernó directa e indirectamente los últimos 10 años la demarcación.
Al igual que la impaciencia y codicia del granjero que mata a la gallina en la Fábula de Esopo para obtener más oro rápidamente, estos políticos de la CDMX hacen lo mismo en busca de enriquecimiento rápido mientras perjudican el bienestar de la población de la alcaldía y de la ciudad, similar a cómo la avaricia del granjero lo dejó sin nada.

